La impresion 3D y la cadena de suministro.

Informe sobre el futuro de la impresión 3D en la cadena de suministro, realizado por Eftse puede descargar en este enlace (disponible en formato pdf, de 15 páginas, 995 Kb).

Hoy en día, existen pocas dudas sobre la revolución que tendrá la impresión 3D en la sociedad. Sobre todo, supondrá un cambio para la industria manufacturera al dar al usuario la posibilidad de crear sus propios objetos en casa. Pero, ¿afectará esta tecnología a la cadena de suministro? ¿de qué manera?

Según la consulta Eyefortransport, actualmente existen numerosas oportunidades y desafíos para la impresión 3D que se presentan a la hora de plantearse cuál será la adaptación de esta tecnología a los procesos existentes, así como al determinar y adoptar nuevos procesos.

A corto plazo, puede ayudar a la creación rápida de prototipos y, en algunos casos, a la producción de piezas, en un número limitado, que se han dejado de fabricar durante un largo periodo de tiempo. Incluso, yendo más allá, la ‘impresión en casa’ puede ayudar a producir artículos para un consumo doméstico o local, pero esta posibilidad sigue limitada sólo a los plásticos y los artículos cuya producción sea más compleja, requerirá una impresión en varias partes.

Pero en el informe también se plantea la situación de que el precio de las impresoras siga cayendo, a la vez que otras, con un precio asequible, sean capaces de imprimir en metales, cerámica u otros materiales. ¿Qué pasaría si se desarrollase tanto la ‘impresión en casa’ que se dejase de necesitar enviar productos terminados a grandes distancias?

Entrega de materias primas

En primer lugar, la propiedad intelectual se convertiría en el espacio comercial dominante, ya que el valor del producto residiría en su diseño y no tanto en el producto en sí. Además, los límites de la propiedad intelectual se difuminarían aún más, ya que habría una mayor personalización en el objeto, con una posibilidad de variación casi infinitiva.

Por ello, en el futuro, habría que examinar la cadena de datos para asegurarse de que la información se transporta y se maneja de forma segura. En este sentido, según Eft, el sector de la logística podría tener una oportunidad para desarrollar el intercambio de datos, ofreciendo soluciones de cadena de suministro, tanto de productos físicos como digitales.

Con artículos que sean grandes y con un montaje complejo, como los automóviles o los electrodomésticos, aún seguiría funcionando el modelo tradicional de fabricación y de transporte. Pero el interrogante surgiría en la fabricación de productos pequeños, como lámparas, altavoces o, incluso, televisores.

Estos cambios no sólo repercutirían en la fabricación de este tipo de productos, si no también los operadores logísticos, centrados en ofrecer servicios de almacenamiento y distribución de productos acabados, encontrarían una bajada en la demanda de sus funciones básicas, al igual que la industria del embalaje.

Así, según la consultora, todas estas empresas tendrían que comenzar a almacenar, repartir y embalar materias primas, metales, cerámica, barriles de tintas y de colorantes y, por supuesto, carretes de plástico.

Además, se reduciría el impacto sobre el medio ambiente, al haber menos camiones en la carretera y una menor dependencia hacia los combustibles fósiles en detrimento de la electricidad, producida con energías renovables. Asimismo, habría menos residuos, al necesitarse menos embalaje.

Aun así, las reglas económicas seguirán jugando un papel muy importante. Si los costes de impresión y de montaje en casa son mayores que los costes de producción en cadena, entonces este escenario no sería posible.

Sin embargo, si los costes de producción local o en casa siguen disminuyendo, se añaden los costes de entrega de un producto, en donde se incluyen el almacenamiento, envasado, envío, etc, y se suman la creatividad la personalización y el mayor respeto hacia el medioambiente, la situación planteada podría no estar tan lejos.