Contar con conexiones logísticas y de transporte adecuadas es un elemento crítico para la exportación de productos perecederos tanto o más importante que el conocimiento del mercado de destino o las relaciones que puedan tenerse allí con socios locales.

Un reciente estudio elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estima que el tiempo de tránsito de las frutas y verduras no debería sobrepasar las cuatro semanas para poder alcanzar los mercados exteriores con los productos en perfecto estado de conservación, incluyendo el procedimiento de enfriamiento de la mercancía, salvo en el caso de algunos cítricos o las uvas que aguantan algunos días más.

El trabajo del Ministerio de Agricultura analiza 42 destinos prioritarios para la exportación de productos hortofrutícolas fuera de la Unión Europea y ha analizado las rutas marítimas existentes, con el fin de poder determinar los tiempos que se tarda en hacer llegar los productos a cada uno de estos mercados.

En este sentido, el análisis determina que entre los mercados prioritarios los que menos tiempo de tránsito tienen, a una semana de distancia, se encuentran en la cuenca mediterránea y son Marruecos, Argelia, Jordania y Egipto. Tras ellos, a quince días de tránsito se encuentran Arabia Saudí, Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos, Israel, Líbano, Mauritania, Omán, Suráfrica y Turquia.

Así mismo, a tres semanas están Argentina, Costa Rica, Cuba, Emiratos Árabes Unidos, Guatemala, Honduras, Indonesia, México, Qatar, Singapur y Vietnam, mientras que a un mes de distancia quedan Chile, China, El Salvador, Filipinas, India, Malasia, Perú, Tailandia y Taiwán.

A entre cinco y seis semanas, y ya casi inalcanzables para el transporte de frutas y verduras, se encuentran algunos puertos chinos, Corea del Sur, Ecuador, Australia, Japón y la costa oeste de los Estados Unidos.

Dadas las dificultades, el estudio del Ministerio de Agricultura aboga por abordar con rigor la planificación logística antes de la importación de productos hortofrutícolas, con especial atención a los requisitos fitosanitarios de entrada en los mercados exteriores, ya que suelen utilizarse como mecanismos de control de las importaciones en un marco de creciente globalización.