La lucha contra el cambio climático exige la reducción del uso de combustibles fósiles

Actualmente el 80% de la energía primaria que se consume en el mundo proviene de este tipo de fósiles.

La reducción drástica de combustiles fósiles será necesaria para poder limitar el cambio climático, según el presidente de Inerco, Vicente Cortés, quien, con motivo de la Cumbre del Clima de París, ha remarcado la importancia de disminuir el empleo de petróleo, carbón y gas para cumplir los objetivos de la lucha contra el cambio climático.

Así, el que fuera director del proyecto de la Ciudad de la Energía, de Captura y Almacenamiento de CO2, ha indicado que «no importa» que durante el encuentro se establezcan reducciones del ’30, del 35 o del 40′ en la emisión de gases de efecto invernadero de aquí a 2030 o 2040, porque un análisis global revela que hay que hacer hincapié en la reducción del uso de este tipo de combustibles.

Este tipo de fósiles se usan para producir electricidad, en el transporte y en la industria pesada, y actualmente el 80% de la energía primaria que se consume en el mundo proviene de este tipo de fósiles.

No obstante, los países comienzan a enfocarse hacia el uso de energías renovables, y en el caso español, casi un 40% de la electricidad procede ya de este tipo de fuentes, aunque todavía hay un largo camino que recorrer, ya que además de energía a partir del viento, el sol y el agua es indispensable la estabilidad del sistema que proporcionan la nuclear o los ciclos combinados.

Cambios en el sector del transporte y la industria pesada

En cuanto al sector transporte, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero viene por dar soluciones a las emisiones del transporte por carretera de vehículos ligeros, pesados y la aviación. En el caso de la aviación, Vicente Cortés considera que el queroseno no será desbancado en muchos años, pese a los intentos para usar biocombustibles.

Por otro lado, en materia de transporte pesado se hace hincapié en el uso de los biocombustibles y bioetanoles de segunda generación, ya que estos emiten menos CO2 que el combustible diésel procedente del petróleo. Con este cambio, se lograría una mejora significativa del consumo de los vehículos, porque los objetivos de lograr 95 gramos de CO2/Km en los próximos años exigirán que los vehículos pasaran a reducir su consumo de forma drástica.

Esto sería posible fomentando el uso de vehículos eléctricos, siempre que sea una electricidad de bajas emisiones, y utilizando motores más pequeños y más eficientes, sin trucar.

En materia de industria pesada, dada que trabaja con hidrocarburos y que necesariamente tiene que emitir CO2, la solución para reducir su impacto medioambiental sería capturar CO2 y almacenarlo geológicamente. Pese a todo, actualmente el precio de la tecnología no permite que el cambio sea viable, dada la diferencia de coste entre la emisión de CO2 y la captura de CO2.