En el mes de septiembre, Hapag-Lloyd celebra el 50º aniversario de la fusión entre las alemanas Hapag y North German Lloyd para entrar en el mercado del transporte de contenedores. Las dos navieras pusieron fin así a una relación marcada por la competencia y la cooperación que había durado más de un siglo.

En mayo de 1966, llegó a un puerto europeo un buque con 255 contenedores de acero a bordo, marcando una revolución en la industria del transporte marítimo. Las dos navieras reaccionaron inicialmente fundando una filial, Hapag-Lloyd Container Linien, y apostando por la construcción de cuatro portacontenedores.

En el otoño de 1968, el Weser Express y el Elbe Express, con una capacidad de 736 TEUs cada uno, inauguraron el primer servicio europeo destinado totalmente a contenedores que cruzaría el Atlántico para dirigirse a la ciudad de Nueva York.

Los portacontenedores rápidamente sustituyeron a los buques convencionales en las flotas, lo que requería una gran inversión para una sola naviera. Dos años después, las dos principales compañías marítimas alemanas se unieron para formar Hapag-Lloyd.

50 años después de la fusión, es uno de los principales actores de la industria marítima. Así, ha pasado de contar con cuatro portacontenedores a principios de los 70 a operar con unos 240 buques y 120 líneas marítimas.

Actualmente, transporta unos 12 millones de contenedores al año y está entre las mayores navieras del mundo. De hecho, uno de cada diez contenedores transportados a día de hoy por mar viaja en uno de sus buques.