La problematica de la distribucion urbana

El modelo a seguir en la distribución urbana debe ajustarse al escenario futuro, que pasa por un cambio en los hábitos de consumo.

La diversidad de los modos de transporte y los nuevos modelos de negocio que están surgiendo, unidos a la presión por cumplir con unos tiempos de entrega cada vez más exigentes, la implementación de nuevas tecnologías en el transporte y la entrada en vigor de nuevas restricciones y regulaciones están dando forma a una nueva movilidad, que plantea numerosos retos tanto al sector público como al privado.

Las ciudades del futuro exigen una apuesta firme por la sostenibilidad, pero debe tenerse en cuenta que cualquier cambio en la movilidad afectará no solamente a los viajeros, sino también a la distribución de mercancías. Así se ha puesto de manifiesto desde el Think Tank de la Fundación Corell, que profundiza sobre estos asuntos en su nuevo estudio ‘La movilidad en áreas metropolitanas. Un desafío permanente‘.

Su objetivo final es realizar algunas recomendaciones para resolver los problemas detectados a través de las políticas públicas más adecuadas. En este sentido, a menudo las mayores complicaciones surgen por la falta de coordinación entre las administraciones competentes, los problemas en el modelo de gobernanza aplicado o las diferencias entre las ciudades respecto a la manera de gestionar la movilidad urbana.

Planes de Calidad del Aire

Por ello, se han analizado distintos Planes de Calidad del Aire para realizar algunas propuestas de mejora, como la incorporación de medidas para reducir las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras y los compuestos cuya oxidación produce ozono, o la creación de un organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente para armonizar los diferentes planes y garantizar su cumplimiento.

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El Think Tank de la Fundación Corell ha realizado un estudio sobre la movilidad en las áreas metropolitanas.

También apuntan a la necesidad de buscar fórmulas transversales para la reducción de las emisiones, considerando que la renovación del parque automovilístico o la sustitución de la tracción fósil por la eléctrica son únicamente medidas parciales que podrían trasladar el problema a las fábricas de vehículos, la cadena logística y los puntos de producción energética.

Un nuevo modelo para la distribución urbana

Además, en lo que se refiere a la distribución urbana de mercancías, el modelo a seguir debe ajustarse al escenario futuro, que pasa por el aumento de la población que vive en las ciudades, el cambio en los hábitos de consumo, la irrupción de las nuevas tecnologías en todos los aspectos de la vida diaria y la introducción de nuevos modelos de negocio.

Es fundamental que exista un consenso político en torno a la regulación y gestión de la distribución en las ciudades, si bien también se debe contar con la sociedad civil, el sector privado y los ciudadanos en general, en la medida en que puedan verse afectados por las decisiones de la Administración.

Solamente de esta manera podrán implementarse las políticas de movilidad adecuadas, aplicar estrategias para el desarrollo de la cadena de suministro 4.0 y el uso de plataformas de consolidación y distribución, así como lograr una armonización de la normativa de los municipios cercanos y adecuar las infraestructuras a las necesidades existentes.

Todo esto permitirá, a su vez, desarrollar un plan para las entregas de última milla, que incluya la puesta en marcha de programas de descarga nocturna y casos piloto, el uso de microplataformas en los centros urbanos, y la flexibilización de los horarios de reparto para determinados tipos de negocio.