El actual Gobierno de España se caracteriza por decir un día una cosa y al siguiente la contraria. Estamos cansados de verlo. Es más grave todavía comprometer su palabra y luego realizar exactamente lo opuesto.

Antes a esto se le llamaba mentir y en política tenía consecuencias. Ahora desde el presidente del gobierno hasta el último de sus ministros pueden mentirnos y no pasa absolutamente nada. Lo malo es que la sociedad se está acostumbrando y lo deja pasar.

Antes nos enseñaban el valor de la palabra dada y lo que significaba de deshonra para la persona que faltaba a la misma.

El Gobierno de Pedro Sánchez, a través del ministerio del señor Ábalos, se comprometió en su momento con el sector a que el incremento de masas y dimensiones de los camiones, solicitado reiteradamente por las asociaciones de cargadores, no se llevaría a cabo sin el consenso del sector.

Este es el valor de la palabra dada por el señor Ábalos. Ha tardado exactamente cuatro meses en decir lo contrario de lo que se comprometió por escrito con el sector.

Pero hete aquí que el 15 de junio el propio presidente del Gobierno anuncia a bombo y platillo el denominado ‘Plan de Impulso de la cadena de Valor de la Industria de Automoción‘ entre cuyas medidas figura impulsar la mejora de la eficiencia del transporte mediante la utilización de camiones de 4,5m de altura y 44 toneladas.

Este anuncio fue el detonante de la convocatoria de un paro del sector para finales de julio en respuesta al incumplimiento del pacto contraído y la falta absoluta de atención a los problemas denunciados por el sector desde hace años.

Para desconvocar el paro, el sector, a través del Comité Nacional del Transporte por Carretera exigió del Ministerio de Fomento se pusiese por escrito todo aquello a lo que éste se comprometía.

Para desconvocar el paro, el sector, a través del Comité Nacional del Transporte por Carretera exigió del Ministerio de Fomento se pusiese por escrito todo aquello a lo que éste se comprometía.

Así se hizo y el Secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, traslada al presidente del Comité en nombre del Ministro, un documento por el que, “en primer lugar, no procederemos a la modificación de la normativa de masas y dimensiones sin el consenso del sector” y “en segundo lugar, no se implantará ninguna euroviñeta a los transportistas profesionales sin consenso del sector”.

Este documento dio pie a que se iniciasen negociaciones con el Ministerio de Fomento para tratar de resolver el resto de los problemas planteados por el sector y que también figuraban en dicho documento, negociaciones que por cierto, al día de la fecha, solo han servido para perder el tiempo.

Sorprendentemente, aunque de este gobierno ya no sorprende nada, el pasado 23 de noviembre durante la celebración del I Simposio del Observatorio de la Movilidad, organizado por el diario digital El Español, el Ministro de Transportes Ábalos abogó por el pago por el uso de las carreteras, un peaje que solo pagarían los camiones y los autobuses de viajeros.

Concretamente manifestó: “A los que no les queda otra, como los que van a trabajar, no tienes por qué gravarlos, pero sí a otros a los que la circulación por estas vías les hace ser más competitivos en su actividad, ya que se benefician del nivel de infraestructuras”.

¡Toma del frasco Carrasco!

Este es el valor de la palabra dada por el señor Ábalos. Ha tardado exactamente cuatro meses en decir lo contrario de lo que se comprometió por escrito con el sector.

Pero ¡quiénes nos están gobernando! Y nosotros aquí, mirando la luna. ¿Hasta cuándo vamos a dejar que nos tomen el pelo?