La crisis sanitaria y la declaración del estado de alarma para contener la pandemia han dibujado un panorama muy alterado de las condiciones en que han desarrollado su labor las empresas de transporte de mercancías.

La labor del sector ha tenido desde el primer momento la consideración de servicio esencial, circunstancia que se ha traducido en una serie de medidas legales destinadas a facilitar el trabajo de suministro de mercancías a una población sometida a duras medidas de confinamiento.

Entre estas medidas se han encontrado exenciones a los tiempos de conducción y descanso que han posibilitado a los conductores alargar sus jornadas al volantes y repartir, casi a discreción, sus descansos.

Flexibilidad desaprovechada

Sin embargo, esta flexibilidad no se ha traducido en mayores volúmenes de trabajo, a tenor de los resultados del estudio sobre los problemas, riesgos y accidentes de los conductores de transporte profesional durante la pandemia desarrollado por Fenadismer, Fesvial y el Intras.

Este trabajo concluye que, durante el estado de alarma, los conductores de camión han trabajado alrededor de 7,38 horas diarias, frente al promedio de 8,11 horas al día que realizaban antes de la crisis sanitaria, lo que arroja una diferencia de casi una hora menos de conducción diaria.

De igual manera, si antes de la crisis los conductores profesionales trabajaban una media de 5,26 días por semana, con el estado de alarma han pasado a hacer 4,59 días semanales, lo que nos da una diferencia de 0,67 días, a lo que es lo mismo, algo más de media jornada menos.

Así mismo, según el estudio solo un 13,3% de los conductores particpantes en el trabajo ha tenido que aumentar su jornada de conducción diaria.

Menos carga, más temor

Estos datos confirman la reducción del volumen de mercancías transportadas por carretera en el primer trimestre de 2020 que ha registrado el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en un 2,25% con relación a los tres primeros meses del año pasado.

Sin embargo, pese a conducir menos, el riesgo se ha dejado sentir en el ánimo de los conductores, ya que, según el estudio, un 61% de los chóferes encuestados reconoce que ha cometido errores de conducción con frecuencia y un 38% ha percibido un mayor riesgo de sufrir un accidente de tráfico que antes, circunstancias que reflejan a las claras los efectos de la angustia sobre el trabajo de los conductores profesionales.