Terminal de Tepsa en el puerto de Bilbao

Terminal de Tepsa en el puerto de Bilbao.

La terminales portuarias de Tepsa en los puertos de Bilbao, Tarragona y Barcelona , siendo en esta última la mayor empresa de carga y descarga de productos químicos del puerto, continúan paralizadas en una parte importante, ante la huelga que la plantilla lleva a cabo por la decisión de la empresa de despedir a 39 trabajadores.

El pasado martes 2 de septiembre tuvo lugar en Madrid la apertura del proceso de despido colectivo en la empresa Tepsa. La medida afecta a 39 trabajadores, de una plantilla de 184, repartidos entre las cuatro plantas de almacenamiento que tiene la compañía. Así, en el puerto de Barcelona serán 21 los despedidos, siete en el de Bilbao y en el de Tarragona, y cuatro en la terminal del puerto de Valencia.

Como protesta ante la decisión de la empresa, la plantilla de la terminal de Bilbao estableció una huelga indefinida que comenzó el pasado 9 de septiembre, sumándose a la misma las plantillas de Tarragona, el pasado día 16 de septiembre, y de Barcelona el día 21 del mismo mes. Movilizaciones en las que los trabajadores de la terminal valenciana se han mantenido al margen

Cuentas que justifiquen los despidos

Desde CGT Tarragona han señalado recientemente que, pese a que la empresa esgrime pérdidas económicas con el fin de justificar el ERE, los accionistas se repartieron 1,8 millones de euros en dividendos en 2011, según recoge el periódico Diagonal. 

Por tanto los sindicatos critican una «arquitectura financiera para hacer que las cuentas señalen pérdidas que justifiquen el ERE», citando como muestra de viabilidad económica los seis millones de euros que Tepsa ha gastado en la construcción de un edificio en la zona franca de Barcelona, donde se despedirán a 21 personas.

Además, los sindicatos también señalan que la compañía ha reducido los salarios de los trabajadores en un 5% desde 2012, mientras que la partida de gastos de personal se mantiene en las mismas cifras desde entonces, algo que solo se explica si “el sacrificio aplicado a los trabajadores va a parar a los bolsillos de los directivos”, según CGT.

Por otro lado desde los sindicatos, reunidos el pasado 13 de octubre en las protestas de los trabajadores en Barcelona, reiteraron el rechazo al ERE reafirmando que las causas económicas «no están suficientemente justificadas» y las organizativas «ponen en riesgo la seguridad en las operaciones con productos inflamables y tóxicos».

Además, entienden que «una empresa de estas características» en un sector en plena actividad, e instalada en un emplazamiento estratégico como es el puerto de Barcelona, si no rinde económicamente ni organizativamente «se debe a una nefasta gestión por parte de la cúpula directiva»