Plantearse la forma de trabajar con los residuos en la cadena de suministro, puede incrementar las ganancias y reducir el impacto en el medio ambiente, ayudando a la empresa a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad.

Esta es una de las distintas conclusiones, que DHL ha desarrollado en el primero, de una serie de artículos basados en la gestión de residuos en la cadena de suministro, en el que plantea como idea fundamental, esta gestión como una oportunidad de negocio real, y no una idea de último momento.

En estos artículos, se analizarán en qué y de qué modo, las empresas están renovando sus estrategias de desecho, y pondrán de relieve los enfoques de prácticas más eficaces para metales, papel, plásticos y otros materiales.

Tendencias actuales y presiones externas

«La seguridad de los recursos» es un área emergente de gran preocupación, en numerosos sectores de la industria.

Los gobiernos están adoptando cada vez más el principio de «quién contamina, paga», estableciendo que quien daña el medio ambiente, debe asumir el coste de su gestión. Asimismo, los conceptos actuales de «Responsabilidad ampliada del productor» o «esquemas de tutela de producto»significan que los fabricantes de equipos originales (OEM), los importadores y los minoristas están obligados por ley, a cumplir con los objetivos de material de recogida, recuperación y reciclado.

Por ello, las empresas tienen que desarrollar estrategias para ayudar a combatir las preocupaciones sobre la disponibilidad y los precios crecientes de las materias primas, mejorando sus credenciales éticos y ecológicos.

Métodos de acción

Muchos fabricantes están cambiando los diseños de sus productos y procesos de producción, y perfeccionando sus cadenas de suministro para eliminar la mayor cantidad de residuos posible. La jerarquía de residuos, clasifica las opciones disponibles de más a menos eficaz.

Algunas empresas han adoptado por implantar un «circuito cerrado» o «economía circular», cuyo objetivo es separar las materias primas conocidas como «nutrientes», para un reciclaje más eficiente. Estos a su vez, se clasifican como «técnicos», metales, minerales y plásticos, o «biológicos», alimentos, fibras y madera.

El enfoque requiere que los fabricantes deben volver a a la mesa de dibujo, y seguir el  «diseño para el desmontaje» (D4D), es decir, crear productos que pueden ser reparados, manufacturados de nuevo o desmontados fácilmente al final de sus vidas. El resto de componentes se pueden volver a utilizar para hacer el mismo artículo o se utilizan como materia prima para otros productos.

Otras alternativas para usar menos materias primas, pasan por los sistemas de servicios de productos, donde los clientes compran un servicio por ejemplo, una solución de gestión de documentos, en lugar de un producto físico, como una fotocopiadora.

Todos los enfoques de «administración de productos», requieren que los fabricantes tengan cadenas de suministro sólidas y eficientes, capaces de recuperar los productos para la reparación, nueva fabricación o reciclaje.

Por tanto, si un material de desecho no puede ser reciclado o reutilizado, las compañías deben considerar su conversión en energía para alimentar las plantas de producción y edificios.

Cómo lograr estos objetivos

Para asegurarse las fuentes de materias primas, cumplir con las regulaciones más estrictas y convertir los residuos en posibles ingresos, las empresas deben seguir las distintas etapas en la jerarquía de residuos, y así examinar sus cadenas de producción y suministro de extremo a extremo.

Finalmente, las empresas se deben cuestionar cómo pueden volver a diseñar el producto y su proceso de producción para minimizar las pérdidas, y si no se pueden evitar los residuos, cómo recopilarlos, consolidarlos y separarlos, para convertirlo en una fuente de ingresos.

Puede acceder a los otros dos artículos de esta serie de tres sobre «La reducción de los residuos en la cadena de suministro«, en este enlace.