La experiencia profesional indica que, salvo contadas excepciones, los políticos de más alto nivel no tienen ni idea de qué responder cuando se les lanza cuestiones relacionadas con el árido ámbito del transporte de mercancías, ese espacio oscuro y desagradable, al que casi nadie presta atención, que pueblan gentes rudas y que suelen ir al grano.

En estos casos, estos responsables políticos tiran de tópicos y naderías con los que llenar espacio y quitar de enmedio preguntas posteriores que podrían ser aún más incómodas.

Podría pensarse que este ejercicio libre y profesional no trae cuenta, a no ser para verificar el desconocimiento del interrogado sobre cualquier cuestión mínimamente especializada.

Sin embargo, las respuestas también explican cosas en lo que no se dice y, por tanto, queda en esa nebulosa que dibujan el olvido consciente y la indiferencia.

Si el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha dado traslado a las reivindicaciones del Comité Nacional que atañen a otros Departamentos, cosa de la que cada vez se duda más en el sector, de poco ha servido, bien porque se consideran asuntos no prioritarios, bien porque la crisis ha enterrado lo que no es perentoriamente urgente, bien porque existen instrucciones en sentido contrario para satisfacer demandas de otros sectores más poderosos o influyentes (a recientes casos conocidos cabe remitirse en este sentido).

«Seguimos sin recibir respuesta»

Consecuentemente, como indica CETM, las organizaciones empresariales del sector «seguimos sin recibir una respuesta a la inmensa mayoría de las reivindicaciones específicas para el transporte de mercancías por carretera que presentamos hace casi un mes, a través del Comité Nacional de Transporte (CNTC), al Ministro de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, y que este se comprometió a abordar de manera inmediata».

Podría pensarse que el Ministerio está trabajando en una respuesta, pero esta excede de sus competencias, podría pensarse que el Departamento está desbordado, circunstancia ciertamente posible, o podría pensarse que la falta de respuesta es la respuesta que las autoridades están dando al sector, a la espera de que la necesidad obligue a las empresas a romper filas en la esperanza de que así fracase el paro, mientras se llama a la responsabilidad en plena crisis, como una posible salida de caballeros.

El paso de los días, ver que inexorablemente se acercan el 27 y el 28 de julio, irá aclarando de qué va la cosa y qué sentido tiene esta nueva especie de silencio administrativo.