Todas las autoridades de la Unión Europea estaban avisadas de lo que podría ocurrir con la llegada del frío.

Además, el verano parecía dar una tregua en la mayor parte de los países del continente que debería haberse aprovechado para prepararse para la anunciada segunda ola del coronavirus.

Sin embargo, de poco han servido las recomendaciones del Consejo de Ministros de la Unión Europea en octubre sobre la necesidad de establecer un enfoque coordinado de las restricciones a la libre circulación en respuesta a la pandemia de covid-19.

Cada Estado miembro sigue empeñado en hacer de su capa un sayo e imponen, como reseña Fenadismer, nuevas cargas burocráticas a los transportistas para poder transitar por sus territorios.

Así pues, la semana pasada de Francia, Bélgica e Italia impusieron prohibiciones de circulación por sus áreas sometidas a toque de queda, mientras que esta misma semana, el Gobierno regional de Baviera está obligando a someterse a pruebas covid y Grecia exige llevar una declaración de desplazamiento para poder realizar servicios de transporte.

Además, Portugal ha acordado establecer un confinamiento perimetral desde este viernes 30 hasta el próximo martes 3 de noviembre y exige a los transportistas que lleven a bordo un certificado de desplazamiento.

En definitiva, todo sigue igual pese a la gravedad de la situación.