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La utilización de estos sistemas puede contribuir a lograr un ahorro energético, más visibilidad en los costes y una mayor independencia energética.

Las empresas que se dedican a la logística de frío en el sector de la alimentación consumen una gran cantidad de energía eléctrica, llegando su gasto de energía al 25% de los costes totales.

Sin embargo, el incremento de demanda energética en los meses de mayor temperatura coincide también con el aumento de la producción fotovoltaica, lo que supone una clara ventaja a la hora de decantarse por este tipo de tecnologías, según un estudio realizado por Opengy, especializado en la optimización de la energía eléctrica.

La utilización de estos sistemas puede contribuir a lograr un ahorro energético, más visibilidad de los costes, una mayor independencia, la disminución de la huella de carbono y el refuerzo de la competitividad de la empresa.

La elección entre las distintas soluciones dependerá de las necesidades y la situación de cada consumidor, como la superficie útil en el punto de consumo, el exceso de potencia o la capacidad de inversión.

Autoconsumo

En el caso del autoconsumo on-site la energía se genera en el mismo punto de consumo, evitando por tanto hacerlo a través del sistema eléctrico. Este tipo de soluciones permiten hasta un 50% de autogeneración, un 25% de autoconsumo y un ahorro en el gasto de energía del 25%.

Por su parte, las soluciones off-site, que permiten generar la energía eléctrica que se consume en otros puntos de la geografía y venderla a precio de pool, que es el precio único de la energía, permiten hasta un 100% de autogeneración, con un ahorro en el gasto de energía de hasta un 50%.

No hay una regulación específica para esta modalidad, más que la de cualquier otro generador de energía renovable. La idea es poder ser energéticamente neutro, es decir, por un lado, se consume energía eléctrica y, por otro lado, se genera.

En el caso del contrato de compraventa de energía, PPA, el concepto es el mismo, pero el activo de generación está en manos de un tercero, por lo que el consumidor no tiene que ocuparse de la tramitación, diseño, instalación, o gestión. Estas soluciones permiten un ahorro de hasta un 20% en el gasto energético, con la ventaja de no tener que hacer frente a ninguna inversión inicial.