De todos es bien conocido el impacto que tendrá sobre la reducción en las emisiones contaminantes y en el consumo de combustibles fósiles la transición energética en el transporte de mercancías por carretera del diésel a la electricidad y al hidrógeno, entre otras fuentes de energía.

Un estudio de la Fundación Europea para el Clima estima que la demanda de vehículos comerciales e industriales crecerá con fuerza, toda vez que, según el trabajo, en los próximos años la evolución de la tecnología hará que el coste total de propiedad de los vehículos eléctricos sea muy similar al de modelos similares que utilizan gasóleo.

Al mismo tiempo, el análisis estima que el coste de adquisición de los vehículos diésel irá incrementándose de manera progresiva, mientras que el de vehículos que utilizan otras fuentes de energía irá descendiendo, con lo que ambos se situarán en una horquilla similar a medio plazo.

Sin embargo, el estudio también estima que todo el proceso de cambio de la energía utilizada para el transporte de mercancías por carretera podría suponer la creación de 120.000 puestos de trabajo en toda Europa hasta 2030, así como un ahorro en el consumo de combustible equivalente a los 1.000 millones de barriles de petróleo hasta 2030.

Por otra parte, el trabajo concluye que la transición hacia el uso de vehículos de cero emisiones en el transporte de mercancías por carretera implicará desarrollar infraestructuras para estos vehículos, algo para lo que se necesitará el impulso institucional de las Administraciones y que podría suponer un coste de entre 80.000 y 120.000 millones de euros hasta 2050.