La industria alimentaria ha sido el centro de atención tras el brote de E. coli de Alemania. Nuevos estudios publicados en The Grocer muestran que los consumidores son más cuidadosos al lavar y preparar la fruta y verdura fresca. En este contexto Zetes analiza cómo una mejor trazabilidad ayudaría a reparar la imagen del sector alimentario.

Una de las principales ventajas de la trazabilidad es la capacidad para aislar e identificar rápidamente el foco de contaminación y, a su vez, poder hacer una retirada selectiva. De esta forma, se evita dañar la reputación de todo el sector, que los productos alimentarios estén bajo sospecha y las consiguientes pérdidas económicas que conllevan.

Actualmente, no existe legislación alguna que exija a las empresas alimentarias introducir sistemas internos de trazabilidad, sin embargo, los reguladores coinciden en que estos sistemas ahorrarían costes en cuanto al tiempo necesario para realizar una retirada, así como evitar trastornos innecesarios de mayor alcance.

La experiencia del sector farmacéutico

Al utilizar soluciones típicas del sector farmacéutico, la industria alimentaria podría beneficiarse de la experiencia adquirida. Como resultado de la nueva normativa farmacéutica CIP13, las empresas han mejorado la trazabilidad de sus productos y ahora pueden informarse sobre el número de serie de un producto, el número de lote y la fecha de caducidad utilizando códigos datamatrix en el envase.

Aunque muchos fabricantes de alimentos han introducido algunas funciones de trazabilidad, en general, sólo hacen un seguimiento de los números de lote. A ese nivel no es posible realizar una retirada rápida de producto, porque los lotes se refieren a los centros de producción e incluyen cientos de envases unitarios, por lo que resulta difícil aislar incidencias. Es importante seguir y localizar los artículos a un nivel superior, saber qué podría afectarles a lo largo de toda la cadena de suministro. Para lograrlo es necesario realizar la localización de envases unitarios.

La identificación de producto unitario puede suponer un reto para fabricantes y distribuidores, debido a su tamaño o forma reducidos. Al utilizar las soluciones desarrolladas para el sector farmacéutico se puede incluso etiquetar los pepinos uno a uno.

Cómo funciona la tecnología

Se genera y se aplica, en tiempo real, un número de serie único en forma de código de barras, ya sea a la unidad o al envase. Se utilizan códigos de nueva generación, como databar o datamatrix, porque son más pequeños y tienen mayor capacidad para almacenar información detallada. Tras el etiquetado, los códigos se leen en las distintas etapas de la cadena de suministro, se capturan los datos originales y se añade nueva información para mejorar el seguimiento y control. Por ejemplo, datos sobre la gestión de la cadena de frío, las condiciones medioambientales externas y los posibles riesgos de contaminación durante el transporte.

Una alternativa al etiquetado consiste en el uso de cajas de plástico reutilizables, marcadas con un identificador generado de manera aleatoria y almacenado en un tag RFID. Este método puede ser más fácil y económico que la serialización de producto unitario porque solo es necesario invertir en una etiqueta RFID reutilizable.

Productos perecederos

Las fresas son un buen ejemplo para ilustrar las ventajas de seguir los datos de la cadena de frío. Imagínese que la mitad de las cajas de un lote han pasado demasiado tiempo en la zona de expedición, a altas temperaturas, antes de su entrega. El mismo lote contiene fresas con distintas fechas reales de consumo preferente, independientemente de lo que esté impreso en el envase. Si existiese información que alertase al comerciante de las posibles consecuencias para la calidad y de los posibles riesgos de contaminación durante el transporte, se advertiría que el método de rotación de existencias FIFO (los primeros en salir son los primeros que han entrado) no siempre es el mejor. 

La trazabilidad como diferenciación

La trazabilidad se considera un problema en cuanto a su cumplimiento y costes, una medida punitiva, cuando en realidad proporciona una ventaja competitiva y una oportunidad para mejorar los procesos de la cadena de suministro. Su implantación se amortiza rápidamente y proporciona un valor añadido a la compañía.

Para aquellos fabricantes o distribuidores de alimentos de primera calidad que buscan diferenciar sus marcas, la trazabilidad garantiza la autenticidad y la calidad de cara al consumidor.