El Parlamento Europeo ha respaldado un proyecto legislativo para establecer límites nacionales más estrictos en la calidad del aire a partir de 2030 para las emisiones contaminantes, que causan unas 400.000 muertes al año en la Unión Europea.

Las medidas propuestas, que ya han sido acordadas informalmente con el Consejo, incluyen compromisos nacionales de reducción de las emisiones de dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM), amoníaco (NH3), y micropartículas.

Conviene resaltar que las micropartículas provienen de la calefacción, la industria y el transporte, mientras que el óxido de nitrógeno es responsabilidad del sector del transporte, y las emisiones de dióxido de azufre tienen su principal origen en la producción de energía y el transporte que no se realiza por carretera.

La agricultura, por su parte, es la fuente principal de emisiones de amoníaco mientras que los compuestos orgánicos volátiles no metánicos son emitidos por la calefacción y el transporte.

No obstante, los objetivos para cada país son menos ambiciosos que los recogidos en la propuesta inicial que planteó la Comisión Europea y se estima que incluso si los 28 cumplen con lo acordado, en 2030 seguirán falleciendo cada año unos 250.000 europeos.

Límites para España

En el caso de España, tendrá que reducir sus emisiones de amoníaco en 2030 en un 15% respecto a los valores de 2005 y en un 50% el nivel de partículas finas en suspensión.

Además, las emisiones de dióxido de azufre se deberán recortar en un 89% mientras que los compuestos orgánicos volátiles no metano (COVNM) deberán caer un 39% y los óxidos de nitrógeno (NOx) un 62%.

El texto sometido al voto de la Eurocámara deja fuera al metano, aunque la Comisión ha advertido de que podría plantear modicaciones al respecto más adelante.