La actual política para mejorar la calidad del aire en la Unión Europea ha tenido efectos muy positivos, pero es necesario realizar mayores esfuerzos para reducir el impacto negativo de la contaminación atmosférica en la salud y el medio ambiente.

Así se ha expresado el Consejo de la Unión Europea, reunido en Bruselas, que ha adoptado unas conclusiones sobre la calidad del aire para proporcionar orientación a los Estados Miembros en su lucha contra la contaminación.

Los ministros de Medio Ambiente de los países miembros han manifestado su preocupación por el hecho de que en muchas zonas todavía no se cumplen las normas de calidad del aire y recuerdan que es necesario actuar a todos los niveles tan pronto como sea posible.

En su opinión, aunque los valores límites establecidos han seguido y seguirán siendo eficaces para controlar la calidad del aire, es necesario mejorar el marco legislativo existente con acuerdos como el Pacto Verde Europeo. Los objetivos deben reflejarse plenamente en la legislación en materia de fuentes de emisión y en el diseño de nuevas iniciativas como esta.

Al mismo tiempo, desde el Consejo han valorado la intención de la Comisión Europea de revisar las normas relacionadas con la calidad del aire y su posible alineación con las directrices de la Organización Mundial de la Salud.

Transporte marítimo y por carretera

Uno de los objetivos de Bruselas es fomentar la movilidad sin emisiones y proponer normas más rigurosas para los vehículos diésel y gasolina, algo que apoyan desde el Consejo, igual que la realización de pruebas de conducción en condiciones reales. En esta línea, valoran su  reducir las emisiones del transporte marítimo y mejorar la calidad del aire en los puertos y cerca de los aeropuertos.

En esta línea, han subrayado la importancia de establecer prioridades y aprovechar los fondos disponibles para mejorar la calidad del aire, utilizando los beneficios comunes de los objetivos climáticos y la calidad del aire como impulso para la inversión privada.

Que se alcancen o no los objetivos previstos para 2030 va a depender de la plena aplicación por parte de los países comunitarios de todas las medidas y, en concreto, de programas nacionales de control de la contaminación atmosférica sólidos para cumplir con los compromisos de reducción de emisiones.

Para ello, será fundamental el apoyo financiero de la UE y la coordinación de las Directivas europeas con otras políticas vinculadas al clima y la energía, o al transporte por carretera.