Desde este sábado 18 de diciembre, Francia ha decidido endurecer las restricciones sanitarias de acceso al país para los viajeros procedentes del Reino Unido, con el fin de contener el imparable avance de la nueva variante ómicron del coronavirus.

Esta situación está provocando que, como hace un año, vuelvan a generarse importantes colas de camiones en los accesos a los puertos británicos con acceso a los servicios marítimos que cruzan el Canal de La Mancha en dirección al territorio continental europeo.

En concreto, las autoridades francesas exigirán para todos los viajeros mayores de doce años procedentes del Reino Unido, independientemente de su estado de vacunación, una prueba de se viaja por motivos urgentes, resultado negativo de una PCR o prueba de antígeno tomada con menos de 24 horas de anticipación, registro en la plataforma digital del país y autoaislamiento.

Sin embargo, estas exigentes medidas no se aplican a los trabajadores del transporte en tránsito por territorio galo y, pese a ello, se han incrementado las esperas en los pasos fronterizos entre los dos países a medida que muchos conductores han decidido adelantar sus regresos ante la posibilidad de quedar atrapados a escasos días de las fiestas navideñas, tal y como ya sucedió el año pasado en un escenario de confusión agravado además por el ‘Brexit’.

 

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