La gran variedad de modelos de gestión portuaria existentes en Europa hace difícil armonizar una estrategia común homogénea entre todos los países de la UE y, de forma paralela, imposibilita que los puertos se puedan incluir en las redes transeuropeas de transporte. Así lo afirmó este lunes la ministra de Fomento, Ana Pastor, durante la inauguración del seminario “La condición marítima de Europa y de España” que ha organizado la Armada Española dentro de los actos de la Semana Naval que celebra la institución militar.

Pastor reconoció la importancia del comercio marítimo en todo el mundo y apostó por  consensuar una política marítima internacional si bien advirtió que tiene “muchos retos por delante”. La ministra dijo que España apuesta “al menos” por conseguir una estrategia marítima global europea que “garantice la eficacia de las infraestructuras realizadas y que favorezca el crecimiento económico y marítimo”. En todo caso, también matizó que el régimen de libre mercado no “debe impedir una regulación que garantice la seguridad en la navegación”.

La máxima responsable de Fomento destacó el papel “fundamental” que juegan los puertos dentro de la estrategia marítima español y su plena adaptación a las nuevas cadenas logísticas, porque en el tráfico de mercancías se ha pasado del concepto “puerto a puerto” al de “puerta a puerta”.  De ahí que el enfoque  comercial a la hora de fijar una estrategia marítima debe orientarse a la flexibilidad y optimización de las potencialidades de los puertos de interés general.

Crecimiento portuario

Pastor señaló que desde su departamento se “esperan” crecimientos en los puertos españoles en los próximos años y volvió a destacar la importancia que en el tráfico marítimo están teniendo las líneas de short sea shipping y las autopistas del mar. Aquí, la titular de Fomento tuvo un lapsus al señalar como un éxito de este tipo de líneas la que “conecta Algeciras con Vigo y, desde ahí, con otros puertos franceses”, cuando esta autopista del mar ni siquiera está claro que empiece a funcionar por el entramado empresarial, administrativo y político en el que está inmersa.

Por otra parte, en lo que puede interpretarse un mensaje al sector estibador, la ministra no se olvidó de señalar la necesidad de “impulsar” cambios en las tareas del trabajo portuario con el propósito de ganar “mayor productividad y lograr un marco de libre y real competencia en  los puertos que garantice la rentabilidad de todos los actores: trabajadores, prestadores privados de los servicios y usuarios de los mismos. Finalizó su intervención en el seminario apuntando que la condición marítima de España requiere una estrategia “donde cada actor tenga claro que no puede hacer lo que quiera”.