La Consejería de Infraestructuras y Movilidad de la Xunta de Galicia ha remitido una carta al Ministerio de Transportes con una propuesta de tráfico alternativo para la A-6 ante el colapso del viaducto de O Castro ocurrido hace algo más de un mes.

A día de hoy, todo el tráfico se canaliza a través de la N-VI y circulan por la travesía de Pedrafita unos 10.000 vehículos al día, con una importante parte de tráfico pesado. A mayores, no se está permitiendo circular a los transportes especiales, que deben buscar vías alternativas de acceso a Galicia.

Este cierre de la A-6 está teniendo un impacto económico importante a diferentes sectores productivos gallegos y una preocupación para usuarios, transportistas y residentes.

En este sentido, al empeoramiento de la seguridad vial en la travesía de Pedrafita, o las molestias por ruidos y contaminación, se suma el impacto económico para las empresas relacionadas con los transportes especiales, como las palas y los componentes eólicos que se transportaban al puerto de Ferrol.

La falta de una alternativa viable a la movilidad de estos transportes especiales supone poner en peligro 4.000 empleos, además de riesgo cierto de deslocalización, dicen desde la Xunta, que hace varias semanas, dio instrucciones a la Agencia Gallega de Infraestructuras para que se diseñaran tres alternativas para garantizar una solución provisional eficaz, rápida y segura.

Diferentes propuestas

Se trasladó al Ministerio que la mejor solución inmediata era la tercera alternativa, a la espera de que se ejecutara la uno, que era en última instancia la más eficaz para un desvío completo y efectivo.

Por su parte, el Ejecutivo planteó dos alternativas provisionales de mínimos, aunque la única para la que se ha planteado un plazo consiste en habilitar una rampa para un paso de mediana entre calzadas de la A-6, que no debería suponer ni 100.000 euros.

Desde la Xunta insistieron en que su alternativa uno sería la mejor, al permitir enlazar de modo sencillo la N-VI y la A-6 antes de los túneles de Pedrafita, y aunque el Ministerio considera un inconveniente la altura de los taludes, tampoco se ha molestado en intentar evolucionar técnicamente la solución.

En este contexto, se decidió que en 15 días se analizarían de nuevo las propuestas y se trabajaría conjuntamente en la búsqueda de una solución más ambiciosa, por lo que la Xunta ha vuelto a remitir un documento técnico que afina su idea, tanto en su trazado en planta como en alzado, reduciendo al mínimo la altura de los taludes.

Se plantea un trazado de unos 200 metros de longitud, con una pendiente del 10%. Comienza con un terraplén sobre la A-6, como la alternativa del Ministerio, que no necesita muros, y en la parte más cercana a la N-VI, se establece un desmonte asegurado con un muro para evitar las incertidumbres geotécnicas planteadas.

El coste de las obras rondaría, con IVA, los 1,2 millones de euros, y se podría ejecutar en un plazo de unos dos mesess, a lo que se debe añadir el tiempo en realizar las labores de contención del talud.

Desde la Xunta, recuerdan que el esfuerzo técnico en este momento y la rapidez en la toma de decisiones es crucial, ya que se debe aprovechar el verano para ejecutar una solución provisional que permita sacar los tráficos del núcleo de Piedrafita y posibilitar el tránsito de los transportes especiales.

 

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