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El 59% de los puertos ha reforzado sus infraestructuras para adaptarse a las nuevas normativas medioambientales.

La mejora de la calidad del aire se ha convertido en uno de los principales objetivos en el ámbito portuario desde el año 2013. La Organización Europea de Puertos, ESPO, ha publicado recientemente su Informe Medioambiental 2018, que incluye las diez prioridades actuales del sector en este sector.

Entre ellas, se encuentra la relación con las comunidades locales, cada vez más preocupadas por la contaminación que generan determinadas actividades portuarias. Por ello, no es raro que encabece la lista el cambio climático, pues ocho de cada diez puertos europeos lo tienen en cuenta al desarrollar nuevas infraestructuras.

Además, el 59% ha reforzado las existentes para adaptarse a las nuevas exigencias en este sentido y el 41% ha tenido que enfrentarse en sus operativas a ciertos desafíos relacionados con el cambio climático. También preocupa cada vez más la gestión de los residuos marinos, que es de hecho, la cuestión que más están estudiando las instalaciones en la actualidad.

El 73% de los puertos europeos cuenta ya con una certificación medioambiental, sea ISO, EMAS o PERS, lo que supone un incremento del 19% desde 2013. Además, el 68% de ellos publica regularmente informes de sostenibilidad.

En cuanto al desarrollo de infraestructuras para los combustibles alternativos, el 24% de los puertos ya proporciona electricidad a los buques durante el atraque y el 30% dispone de puntos de recarga de GNL, mientras que otro 24% está trabajando en el desarrollo de este tipo de infraestructuras.

En este sentido, desde ESPO valoran el aumento de las inversiones por parte de los puertos europeos, pero creen que deben acelerarse todavía más, para lo que es preciso superar ciertas barreras, como los impuestos a la energía eléctrica.