El plan de sostenibilidad que planea el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana para el transporte de mercancías por carretera contempla el incremento de los pesos y dimensiones de los vehículos pesados.

El sector parece resignado a la introducción de una medida que es una reivindicación de largo recorrido de sus clientes y que ha encontrado un apoyo discreto, pero decidido, de la Administración, que viene abogando por un pragmatismo de perfil bajo con el que dar esquinazo a los bloqueos, razonables o no, que han venido empantanando las negociaciones entre transportistas y cargadores.

Así las cosas, tal y como ha explicado el director general de Transporte Terrestre, Jaime Moreno, en la última asamblea de Ace, el Gobierno defiende que una de las maneras para que el transporte mejore su ratio de competitividad y su impacto medioambiental ha de venir necesariamente por el uso de camiones con más capacidad y por transportar más por unidad.

Por ello, más pronto que tarde pondrá en marcha el cambio en la regulación de los pesos y dimensiones, aunque también tiene previsto negociar un «calendario razonable» y consensuado para introducir este importante cambio en las reglas del juego en el mercado del transporte, con el fin de minimizar su impacto sobre las empresas del sector.

Jornada sobre las 44 toneladas organizada por UNO

Un calendario y un modelo de implantación, del que por el momento nada se conoce y que hace presagiar a las otras partes implicadas en la ecuación, que lo del consenso quedará en una maniobra envolvente de despiste.

Esta es una de las conclusiones de la jornada organizada por UNO para debatir sobre la implantación de las 44 toneladas, en la que han participado representantes de fabricantes, transportistas y cargadores.

Las 44 toneladas, no dejan de ser un arma de competitividad entre países, si se analizan las diferencias existentes en su utilización en los diferentes países en los que se ha aprobado.

Otro argumento a tener en cuenta en el caso de las 44 toneladas, es que aunque los vehículos que circulan en la actualidad están preparados técnicamente para este aumento de la MMA, se trataría de una modificación administrativa, y al estar más cerca de los límites de las unidades, el desgaste se dispara y se incrementan los costes de mantenimiento, que afectarán directamente a los transportistas.

Si se trata de aumentar la capacidad de carga, la opción del duotrailer tendrá más repercusión que los megacamiones, por su mayor rentabilidad, menores emisiones y modularidad.

No obstante, el quid de la cuestión, más allá de consideraciones de tipo técnico, sigue estando en la imperiosa necesidad de alinear los intereses de las partes implicadas, administración, transportistas y cargadores, con el objetivo de repartir los beneficios equitativamente para propiciar su implantación, sin perder de vista que las 44 toneladas serán una opción más y que será el mercado, como ocurre en Francia donde se legisló para su introducción en el transporte de paquetería, el que decida cuándo y cómo aplicarlo.

Por eso, si se trata de aumentar la capacidad de carga, está mayoritariamente asumido que la opción del duotrailer tendrá más repercusión que los megacamiones, por su mayor rentabilidad, menores emisiones y modularidad.

Argumentos que lo convierten en una opción compatible con el ferrocarril, un argumento que está presente en Europa, tanto para transporte de contenedores como para subir los camiones/semirremolques al tren.

Lo que hace falta por tanto es que exista voluntad, política, para su implantación Europa, algo que chocaría con los intereses en algunos países, como Alemania, por preservar el papel del ferrocarril en el transporte de mercancías y el compromiso de una mayor agilidad en la tramitación administrativa de los permisos. Por eso, habría que recordar al Gobierno, que la digitalización bien entendida empieza por uno mismo.

Frente a estos argumentos, desde el lado de la administración, en el ministerio se estima que el actual momento, de franca recuperación económica, ¡comparado con qué y con qué perspectivas!, ofrecería un escenario idóneo para impulsar modificaciones de calado que permitan modernizar el sector del transporte de mercancías por carretera.

Blanco y en botella.