Obras son amores, y no promesas, como hechas por las administraciones públicas a los transportistas del carbón de Galicia, que, tras más de siete meses sin trabajar, ni cobrar, vuelven a ver cómo unos se pasan la pelota los unos a otros para, al fin y al cabo, olvidarse de lo comprometido y dejar a un sector, como explica Fegatramer, «desamparado y abandonado».

En este mismo sentido, la asociación gallega de transportistas estima que Endesa, tras los años que lleva explotando la central térmica de As Pontes, «tiene una deuda con este territorio que le ha dado tanto y puede comenzar a devolver en parte».

De igual modo, la patronal también destaca el comportamiento de los transportistas gallegos del carbón en sus movilizaciones después de más de 210 días sin trabajar y, por lo tanto, sin cobrar, que, en su opinión, «sin posible comparación con las que estamos viendo en otros puntos del país, y además, se hacen para poder seguir trabajando y llevar el sustento a unas familias que ya no aguantan más».

Consecuentemente, Fegatramer pide a los poderes públicos que «vuelvan sus ojos de vez en cuando a esta esquina de España, y que se tomen las medidas necesarias y suficientes para resolver este drama, que va más allá del sector del transporte, pues podría significar para Galicia el pasar a ser deficitaria energéticamente».