Las baterías de iones de litio son una tecnología relativamente nueva ya que se introdujeron por primera vez en los años 90. En la actualidad, se conocen sobre todo por utilizarse en una gran variedad de vehículos y dispositivos electrónicos portátiles, pero es una fuente de energía moderna que también se solicita cada vez más en equipos de manipulación de materiales. La diferencia más evidente es que son de menor tamaño y contienen más energía que las baterías tradicionales de plomo-ácido.

A día de hoy, esta tecnología está presente como opción en prácticamente todas las gamas de carretillas contrapesadas eléctricas y carretillas de almacén.

Es cierto que las baterías de plomo-ácido siguen siendo una elección habitual para numerosas empresas, probablemente porque su precio es inferior al de las baterías de iones de litio. En aplicaciones donde las carretillas elevadoras funcionan en turnos únicos o con poca intensidad en general, la inversión más elevada en iones de litio tardaría mucho tiempo en amortizarse.

Sin embargo, sus ventajas no se pueden pasar por alto.

Las baterías de iones de litio son mucho más eficientes

En general, sea cual sea la batería utilizada, el funcionamiento de la carretilla no varía. Sin embargo, sí se percibe una enorme diferencia en las operaciones de manipulación de materiales. Las baterías de iones de litio son mucho más eficientes y, además, se pueden utilizar hasta el 90 % antes de que sea realmente necesario recargarlas.

También hay que tener en cuenta las ventajas de carga y de autonomía derivadas de la disminución de pérdidas de energía (hasta el 30 %). El ahorro energético resultante compensa en parte el coste de adquisición.

Sin cambios de batería

Otra diferencia notable radica en la posibilidad de carga rápida, comparable al uso de supercargadores en los coches eléctricos. Ahora es posible recargar durante la pausa para comer y obtener muchas horas más de autonomía. En un contexto tradicional, siempre hay una batería de plomo-ácido de repuesto cargándose constantemente para sustituirla por la batería vacía cuando hace falta.

Cambiar la batería requiere esfuerzo, tiempo y a veces también equipos adicionales. Además, con las baterías de plomo-ácido se necesita una zona de carga completamente preparada (lo cual es costoso) y bien ventilada.

Sin mantenimiento diario

Las baterías de iones de litio tienen una estructura hermética y pueden considerarse exentas de mantenimiento. Durante la carga, la batería puede permanecer a bordo de la carretilla y no es necesario rellenarla de agua ni comprobar el electrolito. De hecho, todos los riesgos de seguridad que acompañan a los cambios con la versión de plomo-ácido se convierten en problemas del pasado.

A modo de conclusión, el paso a las baterías de iones de litio exige una inversión inicial más fuerte, pero las cifras deben contrastarse con el ahorro en energía, equipos, mano de obra y tiempo de inactividad. Debido a su mayor vida útil, de tres a cuatro veces mayor, es probable que las baterías de iones de litio registren cifras mejores de costes de explotación.

El tipo de operación indicará la decisión correcta. Para ello, es esencial calcular el proceso de gestión de la batería actual, incluida la mano de obra para cambiarla y el mantenimiento de la sala de baterías. También es conveniente consultar un proveedor de servicios de manutención para comprobar si los dispositivos con iones de litio pueden resultar ventajosos.