La pandemia del COVID-19 ha afectado a todas y cada una de las industrias en todo el mundo. Si esta afirmación la aterrizamos a un ámbito más local, el 48% de las empresas españolas considera que el impacto del virus ha sido muy grave, una cifra por encima de la media europea (39%), según el informe ‘European survey: combatting the crisis with business resilience’ publicado recientemente por BDO.

Las cadenas de suministro y el ámbito de la logística no están exentos de dicho impacto. La consultora ya citada señala que el 45% de los encuestados europeos considera que lo ocurrido ha puesto de manifiesto que las cadenas de suministro eran más vulnerables de lo que creían.

Al fin y al cabo, este sector se ha visto forzado a soportar una disrupción y una serie de cambios y adaptaciones a los que nunca antes se había tenido que enfrentar: compras “de pánico” que ejercen presión sobre el stock de los inventarios, líneas de producción suspendidas que interrumpen las cadenas de suministro, o fronteras cerradas que impiden el movimiento internacional de mercancías, entre muchos otros obstáculos.

Para que los negocios puedan responder rápidamente ante los cambios y adaptarse a las necesidades de los consumidores, las tecnologías digitales y automatizadas son vitales.

A medida que la pandemia sigue avanzando – ya hay regiones viviendo una “segunda ola” y aplicando medidas de confinamiento –, es más importante que nunca que las organizaciones tengan una clara planificación en marcha que establezca cómo deben actuar ante esta disrupción, para lo que la tecnología es un elemento indispensable.

En el contexto de un enfoque continuo en la eficiencia de la cadena de suministro a pesar de la pandemia, consultoras como Accenture o Deloitte, y grandes players del mundo de la logística como DHL coinciden en algo en lo que no podría estar más de acuerdo: la digitalización y la automatización son clave en la estructura de toda cadena en la “nueva normalidad”.

La razón es que son fundamentales para la resiliencia organizacional: para que los negocios puedan responder rápidamente ante los cambios y adaptarse a las necesidades de los consumidores, las tecnologías digitales y automatizadas son vitales.

Sin esta innovación, una planificación eficiente de los flujos materiales, financieros y humanos no será posible, así como tampoco lo será una toma de decisiones objetiva basada en datos ni el garantizar que la cadena esté segura frente a riesgos, disrupción financiera o incluso contra la creciente amenaza que suponen los cibercriminales.

Invertir en resiliencia: una agenda para la recuperación

Para poder salir de la crisis e iniciar el camino hacia la recuperación, es fundamental que las empresas tomen medidas que las posicionen para ello. Así, uno de los puntos clave que deben considerar es cómo sus cadenas de suministro deben adaptarse.

Durante los períodos de disrupción del negocio, contar con una plataforma de gestión de la información es básico para que las organizaciones estén conectadas, sean inteligentes y seguras, lo que en último término será lo que les dé el impulso que necesitan para optimizar su modelo de negocio y capitalizar nuevas oportunidades a medida que mejoran las condiciones económicas.

En este sentido, hay cuatro capacidades clave que son esenciales: flexibilidad en términos de cómo se accede y recupera la información; colaboración segura entre equipos internos, externos y en remoto (tanto entre los trabajadores que están en oficina como los que teletrabajan); visibilidad de los flujos de información de un extremo a otro; y capacidad para proporcionar ‘insights’ que puedan evaluarse y permitan actuar en consecuencia.

Es imposible predecir exactamente cuáles serán los nuevos comportamientos de los consumidores en los próximos meses, pero es posible implementar los sistemas que puedan responder a estos cambios.

Cualquier empresa que no considere reestructurar sus operaciones y contar con esa plataforma de gestión de la información para crear una operativa de negocio más resiliente puede llegar a fracasar y/o cerrar, lo que se agudiza aún más en el panorama actual.

La importancia de la información y el análisis para la toma de decisiones, la automatización de procesos y operaciones, el contar con plataformas digitales e incluso la creación de gemelos digitales es ya algo innegable. Invertir en estas áreas es un imperativo estratégico para las organizaciones que intentan desarrollar una capacidad de resiliencia eficaz y preparar sus operaciones para el futuro.

He de reconocer que ha sido inspirador ver a las empresas dar un paso al frente para crear ventiladores y equipos de protección personal con los que cubrir la necesidad de los trabajadores y enfermos que están en la primera línea de la pandemia. Pero este tipo de agilidad también será importante a largo plazo a medida que las empresas se adapten a la «nueva normalidad«.

Eventos imprevistos como el Covid-19 crean un cambio inmediato en el comportamiento de compra del consumidor, y las empresas que han digitalizado su cadena de suministro pueden encontrar nuevos proveedores, socios y canales rápidamente, sin necesidad de semanas o meses de planificación.

Es imposible predecir exactamente cuáles serán los nuevos comportamientos de los consumidores en los próximos meses, pero es posible implementar los sistemas que puedan responder a estos cambios, lo que para muchas organizaciones supondrá la supervivencia de su negocio.