Estelle Maersk

La navegación lenta es una de las medidas propuestas para reducir las emisiones GEI.

Solo las medidas que modifiquen aspectos operativos de los buques, entre otros su velocidad de servicio, permitirán conseguir alcanzar los objetivos de la Organización Marítima Internacional (OMI) de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030. Esta es una de las conclusiones que presenta un estudio publicado por el instituto de investigación medioambiental independiente CE Delft, con la colaboración de UMAS y encargado por la Comisión Europea.

Dicho estudio analiza el impacto de las posibles medidas que puede adoptar la OMI para reducir las emisiones GEI y alerta de que será necesario adoptar cuanto antes dichas medidas para cumplir los objetivos a corto plazo. Además, concluye que la aplicación sólo de medidas técnicas o basadas en el mercado no será suficiente para limitar la huella de carbono del transporte marítimo.

Las mencionadas medidas a corto plazo fueron propuestas en abril del año pasado en la 72ª reunión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC 72) de la OMI, como parte de la Estrategia inicial para cumplir los objetivos acordados por los Estados miembros.

Reducción de emisiones para 2030

Entre estos, una reducción para 2030 de las emisiones de CO2 por unidad de transporte de al menos un 40% en el promedio de toda la flota respecto a los datos de 2008, y una reducción absoluta del 50% de las emisiones GEI totales del transporte marítimo para 2050, independientemente de cual sea el crecimiento futuro de la actividad de transporte.

Las medidas específicas necesarias para cumplir estos objetivos serán discutidas entre el 13 y el 17 de mayo en la reunión del MEPC 74, en Londres. Entre ellas varias propuestas de Estados miembros entre las que se contemplan posibles límites obligatorios de velocidad operativa, mejora de la eficiencia operativa del buque o incluso límites de potencia de propulsión.

España, junto con Alemania y Dinamarca, presentan una propuesta en la que se apoya el establecimiento de objetivos obligatorios de reducciones para cada buque, pero dejando libertad a los armadores para decidir en cada caso las vías para alcanzarlos.