La naviera Maersk sostiene al grupo en el primer trimestre de 2015

Algunas navieras estudian ampliar su colaboración en el mar a los servicios terrestres.

Los operadores marítimos de contenedores deberían ampliar la colaboración que vienen manteniendo en el mar a través de las alianzas también a los servicios terrestres que ofrecen.

Así lo ha manifestado recientemente el actual presidente del Consejo Mundial de Transporte Marítimo, Ron Widdows, durante el ‘JOC’s TPM Asia’. En su opinión, la colaboración en los servicios terrestres es una de las «únicas opciones» que les quedan a las navieras para reducir sus costes.

Actualmente, las alianzas en el mar llegan a su fin una vez que se descargan los contenedores, puesto que cada naviera tiene acuerdos particulares con terminales, empresas de transporte por carretera y operadores. En este contexto, las compañías podrían seguir beneficiándose de las economías de escala si amplían las alianzas al transporte terrestre.

No obstante, la colaboración en este ámbito es escasa, aunque los miembros de la Alianza G6 han comenzado a estudiar «los beneficios que podrían obtener en el transporte terrestre a través de su colaboración», según indican desde Hapag-Lloyd, mientras que Maersk y MSC están ampliando su alianza también al hinterland interior.

Pero es «difícil» que el resto de operadores sigan su estela ya que, aunque de un modo individual analizan constantemente los mejores servicios terrestres que pueden ofrecer a través de conexiones intermodales eficientes o una extensa red regional, la «mayoría» no están dispuestos a incluir estos servicios en una alianza, al considerarlos un valor añadido frente a la competencia. 

Sin beneficios para los cargadores

Para el presidente del Consejo Mundial, los operadores han agotado «todo lo que puede hacerse» en términos de reducción de costes y todavía «están luchando» por obtener ganancias, a pesar incluso del beneficio que les aporta la reducción en el precio del combustible de los últimos meses.

Sin embargo, las estrategias puestas en marcha por las navieras para optimizar el transporte marítimo, en lo que a alianzas se refiere, no han aportado beneficios para los cargadores. De hecho, han traído consigo un sistema «complejo» que perjudica a la cadena de suministro de los clientes.