Una amplia proporción de cargadores no está de acuerdo con los nuevos recargos que tienen previsto aplicar las navieras a partir de 2020 para compensar los gastos que tendrán por los nuevos límites de azufre.

La transparencia es clave en este sentido y según una encuesta llevada a cabo por la consultora Drewry, la mayoría de sus clientes aún no ha recibido información sobre estas nuevas tarifas y la mitad no creen que la manera de actuar de los operadores haya sido justa ni clara.

Los propietarios de buques tienen varias maneras de cumplir con la nueva regulación que les obliga a utilizar combustibles con un máximo del 0,5% de azufre, frente al 3,5% actual. La primera es utilizar carburantes bajos en azufre tanto para sus nuevos buques como para los actuales, la segunda son los ‘scrubbers‘ y la tercera los motores duales que pueden utilizar GNL.

En el primer caso, aunque su precio puede aumentar con la demanda, debería reducirse a medida que se incremente la oferta, mientras que en el caso de los sistemas de depuración, resultan más económicos y menos complejos.

Por su parte, los motores capaces de utilizar GNL son una buena opción para los buques de nueva construcción que vayan a operar en rutas con suficientes infraestructuras para la recarga de este combustible, como el norte de Europa.

Diferencias entre las navieras

Entre las grandes navieras, MSC, HMM y Evergreen se han decantado por los ‘scrubbers’, mientras que Maersk combinará el uso de este tipo de sistemas en una pequeña parte de la flota con los combustibles LSFO o bajos en azufre.

En lo que respecta a Cosco y Yang Ming, prefieren los nuevos combustibles, opción que comparte ONE, aunque no descarta contar con buques que incorporen ‘scrubbers‘ o sistemas de propulsión a GNL. En cuanto a Hapag-Lloyd, apostará por una estrategia que integra las tres posibilidades.

Si bien una gran mayoría de las navieras se decidirá a utilizar los combustibles LSFO, los sistemas de depuración de gases de escape están ganando cada vez más adeptos, al existir aún la sensación de que no hay suficientes clientes para que los proveedores apuesten por una producción a gran escala.

A medida que el tiempo avance, es probable que tengan que demostrar que cuentan con una base de clientes lo suficientemente amplia para utilizar estos combustibles. Además, la posibilidad de contar con ‘scrubbers‘ instalados para cuando entre en vigor la nueva normativa se va reduciendo a medida que se acerca la fecha.

Aumento de los precios

Todo el mundo es consciente a estas alturas de que el precio del combustible marítimo aumentará, pero es difícil cuantificar hasta qué punto al existir varias soluciones que los operadores pueden utilizar para cumplir con los nuevos límites.

Los porcentajes de adopción de cada solución tendrán una gran influencia en los precios, al determinar la demanda y disponibilidad de cada una. En principio, se calcula que los precios de los combustibles LSFO serán un 55% más elevados que los de los combustibles actuales, los HSFO.

No obstante, es preciso que las navieras sean mucho más transparentes en lo que respecta a sus mecanismos de recuperación de costes, que diferirán en gran medida en función de la opción elegida para cumplir con la regulación.

Hay mucho trabajo que hacer en muy poco tiempo. Por ello, Drewry llama a la puesta en marcha de un plan coordinado para evitar el caos en 2020 y está trabajando en la construcción de una herramienta para el cálculo del impacto que tendrá esta normativa en los costes.