Contaminacion

La normativa vigente, que sólo considera los objetivos de emisiones de coches nuevos, tiene debilidades.

El consejero delegado del grupo Opel, Karl-Thomas Neumann, ha reclamado a los reguladores europeos que se revisen las futuras normativas sobre emisiones de los vehículos y que se establezcan «límites racionales» de consumo para las flotas.

En un seminario organizado en Bruselas por Opel, en el que ha participado el ministro de Asuntos Federales y Europeos de Hesse, el directivo de la firma automovilística alemana ha exigido que las futuras normativas sobre emisiones de CO2, en la Unión Europea «sean examinadas».

Además, ha solicitado la puesta en marcha, para más allá de 2020, de un modelo basado en límites racionales de flota y factores adicionales como la integración en el régimen de comercio de Derecho de Emisiones en Europa. Esta, según se ha apuntado, podría suponer a la UE un ahorro de entre 25.000 y 60.000 millones de euros anuales.

Esta iniciativa viene respaldada por resultados científicos. Así, el Instituto de Tecnología de Massachusetts ha analizado las ventajas y desventajas del actual sistema de normativas y, desde un punto de vista económico, los resultados muestran que la normativa vigente, que sólo considera los objetivos de emisiones de coches nuevos, tiene debilidades, al ser poco efectiva tanto en relación con el efecto climático como con los aspectos macroeconómicos.

«El futuro de los objetivos de dióxido de carbono después de 2020 es un tema clave para toda la industria. Opel desea iniciar un amplio e imparcial debate», ha añadido el máximo responsable de la empresa con sede en Rüsselsheim, Alemania.

La actual normativa sobre CO2 para turismos y vehículos comerciales ligeros en el ámbito de la UE, se focaliza en el consumo medio de la flota de coches nuevos de cada fabricante en la región y se ha establecido el objetivo de 130 gramos por kilómetro para 2015 y de 95 gramos para 2021.

La firma ha destacado que esta normativa sólo toma en consideración la flota de coches nuevos, aunque ignora «la mayoría de las actuales emisiones de CO2». «Necesitamos un contexto más equitativo para la normativa de CO2», ha añadido, al tiempo que ha destacado la necesidad de empezar a trabajar sobre las condiciones estructurales.