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Las nuevas tecnologías facilitan el control de calidad en construcción y minimizan errores.

El uso de la inteligencia artificial supone una oportunidad para optimizar los procesos y mejorar los resultados del sector de la construcción, a tenor de un estudio elaborado por Sage sobre el impacto de las tecnologías emergentes en el futuro del sector y cómo el Big Data o la Inteligencia Artificial pueden contribuir a mejorar los procesos de la construcción.

El trabajo destaca que la información es clave para un proyecto de construcción exitoso y, en los últimos diez años, los datos recogidos digitalmente han crecido exponencialmente, algo que incide en la competitividad de las empresas y que facilita una mejor planificación de los proyectos.

La recogida y el análisis de estos datos, sumado a la penetración de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), sirve para que las constructoras, y el sector en general, mejore los niveles de eficiencia, proporcionando a la industria de la construcción un ingente conocimiento derivado de los datos que de otra forma les habría llevado semanas o meses procesar para aprovechar todo su valor.

Por otra parte, más allá de la inteligencia artificial, existen otras tecnologías disruptivas que podrían tener su incidencia en esta industria, como los vehículos autónomos para entregas, los drones para vigilancia o la construcción de mapas que pueden aumentar la productividad y ayudar a reducir costes.

Así mismo, la impresión en 3D y la construcción modular permitirán un mejor control de calidad y tiempos de construcción más rápidos gracias, sobre todo, a que se desarrollan en un entorno controlado sin condicionantes o errores, y a mayor velocidad.

En este sentido, el estudio apunta que la clave para aprovechar al máximo estas tecnologías emergentes será integrarlas de manera efectiva con los sistemas y procesos de producción ya establecidos, para ayudar a los trabajadores, y abrir, gracias a ellas, nuevas vías de exploración y producción utilizando nuevos materiales que mejoren la eficiencia de las construcciones en términos de impacto climático, costes y eficiencia.