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Es preciso analizar la reacción de los tripulantes ante un incidente en el buque.

En 2017, se han contabilizado 94 pérdidas de buques de más de 100 GT, lo que supone la cifra más baja de la última década después del 2014. Casi un tercio de los incidentes ha tenido lugar en el sudeste asiático, que registra un mayor tráfico marítimo, así como más riesgos climáticos y problemas derivados de la piratería, según recoge Anave a partir de los datos de Allianz.

Además, aproximadamente el 75% de los que han sucedido en esta zona tienen que ver con buques cargueros y en un 80% corresponden a hundimientos. En el último año, el tifón Damrey provocó al menos la pérdida de seis embarcaciones de las 30 de esta región.

En total, las pérdidas de buques de más de 100 GT han caído un 38% desde 2008, debido a las mejoras en el diseño de los buques, las políticas de gestión de riesgos que aplican las navieras y el mayor control sobre la seguridad de los envíos.

De los 94 buques, 53 eran cargueros, ocho pesqueros, siete graneleros, cinco de pasajeros, cinco remolcadores, cuatro para el transporte de productos químicos, tres portacontenedores, tres dedicados a operaciones de dragado, dos ‘offshore’, dos tanqueros, una barcaza y otro que no se ubica en ninguna de las categorías habituales.

El error humano sigue siendo un factor importante para llegar a esta situación. Por ello, es preciso analizar la reacción de las tripulaciones y otros datos de este tipo mediante la tecnología ‘Big Data‘ para prevenir esta clase de incidentes.

La sexta edición del informe ‘Safety and Shipping Review 2018’ también hace referencia a los retos a los que se enfrenta el sector a nivel tecnológico y medioambiental.