El año 2019 ha terminado con un incremento del 0,9% en las tasas de los contratos a largo plazo del transporte marítimo, tras un crecimiento también del 0,9% en noviembre. Sin embargo, tras un año de descensos, a excepción de estos dos aumentos y el repunte de mayo, las preocupaciones en el sector continúan.

En términos anuales, los precios han crecido un 4% en el último mes del año respecto a 2018. Por el momento, parece que se confirman los vientos de cambio en el sector, pero en la dinámica tan impredecible en la que se mueve la industria, todo puede cambiar con mucha rapidez.

Por este motivo, resulta esencial para todas las partes en la cadena logística mantenerse al tanto de las últimas novedades del mercado para sacar el máximo partido de las negociaciones en los contratos.

Evolución por mercados

En Europa, las importaciones han crecido un 1,7% respecto al mes anterior y un 5,2% en relación al año pasado, mientras las exportaciones han repuntado un 2% y un 3,7% respectivamente. En cuanto al Lejano Oriente, las importaciones han aumentado un 3,8%, pero continúan un 13,1% por debajo del nivel de diciembre de 2018. Las exportaciones se han incrementado un 0,6%, elevando al 2,1% el aumento anual.

En Estados Unidos, las importaciones han crecido un 1,3%, lo que supone un 23,1% en términos interanuales, y las exportaciones se han reducido un 0,1% en diciembre, aunque permanecen un 9,5% por encima del nivel del año anterior.

Aunque la evolución es en general positiva, la guerra comercial que enfrenta a Estados Unidos y China sigue causando preocupación en el sector, al igual que el Brexit o los nuevos límites de azufre de la Organización Marítima Internacional, OMI.

Las negociaciones iniciales de cargadores y transitarios revelan diferentes tácticas. Algunos cargadores han acordado unas tarifas fijas para el primer trimestre con los recargos incorporados por el aumento del precio del combustible, pero en realidad están a un nivel más bajo que las que fueron contratadas a principios del 2019.

Otros han acordado ajustes trimestrales en el precio del bunkering para ir viendo su evolución, mientras que un tercer grupo ha optado por combinar ambas estrategias. Es difícil saber cuál es la mejor en las primeras negociaciones, pero lo mejorar sería retrasar las negociaciones si fuera posible para ver lo que sucede en el primer trimestre.