instalaciones de Leciñena en Utebo en Zaragoza

Una vez presentado el concurso de acreedores,  según Cuatrecasas, el despacho de abogados que está asesorando a la empresa en todo el proceso, será casi inevitable una reestructuración de la deuda y de la plantilla, ya que «la estructura está sobredimensionada y lo más importante es hacerla viable», apuntan desde el bufete.

Por tanto, de los 130 trabajadores que han permanecido tras afrontar cinco expedientes de regulación de empleo, tendría que realizarse una reducción más de la plantilla que se sumaría al ERE que existe actualmente de suspensión durante 110 días, de los que sólo se han cumplido 25. Además, Leciñena se enfrenta a un problema de pagos a su personal, que ha advertido que si la deuda supera los 120 días, es decir, cuatro mensualidades, dejarán de ir a trabajar; actualmente, la empresa adeuda casi tres mensualidades.

Aún así, Cuatrecasas ha declarado que la viabilidad de la empresa depende, además de esta reestructuración, de un posible socio o comprador de la compañía, extremos todos ellos que se han sondeado en las semanas previas al desenlace. «No se descarta ninguna posibilidad», han señalado desde el despacho

Esta situación ha evolucionado en los últimos cinco años, en los que la compañía ha reducido en más de un 50% su facturación.  De este modo, con la disminución de actividad y la deuda contraída, se ha originado un pasivo de unos 40 millones de euros, 25 millones de pasivo directo, que ha provocado la suspensión de pagos.

Buena prueba de la situación actual del fabricante de semirremolques es la paulatina pérdida de pedidos en estos últimos años. Así, según los datos del mercado de Asfares, la asociación de los fabricantes de remolques y semorremolques, mientras que en 2010 se matricularon en España un total de 552 remolques y semirremolques de marca Leciñena, que equivalían a una cuota de mercado del 10,12%, tres años más tarde con 388 unidades, ésta se ha reducido casi a la mitad con un 5,67%.