En una línea que es común a la mayor parte del sector de la gran distribución en España, Lidl desarrolla diversas iniciativas para reducir el impacto medioambiental que tiene su actividad.

Con estas medidas se busca mejorar la responsabilidad social de la cadena y, al tiempo, reducir el consumo energético y minimizar las emisiones contaminantes.

Una gran parte de los proyectos que tiene la multinacional se centran en el ámbito logístico y de transporte.

En concreto, Lidl estima que el uso de camiones propulsados por gas natural vehicular le ha permitido ahorrar la emisión de 3,4 toneladas de CO2 por cada cien kilómetros recorridos entre 2018 y 2020.

A la vista de estos datos, la cadena tiene previsto aumentar su flota de vehículos de este tipo, compuesta actualmente por un centenar de unidades, en un 15% antes de 2023.

Así mismo, el uso de camiones impulsados por gas natural unido a otras líneas de actuación, como el suministro directo del proveedor a tienda sin pasar por las plataformas logísticas o el uso de megacamiones para aprovechar mejor los desplazamientos, ha permitido a Lidl reducir en un 30% la huella de carbono de su actividad logística en los últimos cuatro años.

Así mismo, todos los residuos que gestiona la germana en sus plataformas logísticas de la península ibérica se recicla, mientras que el 85% de los residuos gestionados en sus tiendas se retorna a los almacenes por logística inversa.