La logistica inversa debe considerarse como un valor añadido dentro de la política de la empresa.

Para Juan José Montiel, la logística inversa debe considerarse como un valor añadido dentro de la política de la empresa.

En el marco de la I Edición del evento Ubicalog, celebrado este pasado martes 28 de octubre en Madrid, se han analizado los desafíos de la logística inversa en diversos sectores.

Según Juan José Montiel, socio fundador de Altius Consulting y experto en la gestión de la cadena de suministro, durante 2013, solo en Estados Unidos, las actividades relacionadas con logística inversa generaron 200.000 millones de dólares, una cifra igual al 6% de la facturación generada en el país por la venta minorista. En España, estas actividades alcanzaron los 6.800 millones de euros.

Este sector ocupa actualmente a 11.000 personas en el país y, por primera vez en desde 2008, ha crecido entre un 3 y 4% en 2013, por lo que las perspectivas actuales son las mejores desde el inicio de la crisis.

En este contexto, Montiel ha analizado cuáles son los principales desafíos de la logística inversa, además del peso que esta puede llegar a tener en el resultado de las compañías y en la satisfacción del cliente final.

Logística como herramienta de inversión

Según el análisis realizado, para un 27% de las compañías analizadas, el impacto económico de la logística inversa se sitúa entre el 5 y el 10% de los costes logísticos totales. Montiel se ha referido a un estudio norteamericano para indicar que las compañías que han invertido una mayor cantidad de recursos en logística inversa han podido reducir el gasto de la misma de un 21% a un 6%.

Además, estas empresas que aplican las mejores estrategias, también han conseguido reducir a 4,4 días el plazo medio de devolución, frente a los 14,5 días de media de las compañías.

A partir de estos datos, se puede afirmar que la logística inversa debería ser entendida como una inversión a largo plazo en una empresa, y no como un gasto, algo que, en opinión de Montiel, es la tónica dominante hoy día.

En la misma línea, ha señalado que los principales ‘drivers’ que impulsan a las empresas a invertir en la logística inversa, motivadas por la reducción de costes a corto plazo, «no sirven», puesto que «no son las motivaciones adecuadas» que han de fundamentar las decisiones en torno a esta actividad.

Actualmente, una de las mayores motivaciones de las empresas es minimizar las pérdidas que conlleva un producto devuelto, algo que es comprensible teniendo en cuenta que en países como Alemania, el sector del retail sufre la devolución de un 30% de los pedidos adquiridos por e-commerce.

Desafios de la logística inversa 

Actualmente, la logística inversa debe hacer frente a una serie de desafíos que giran en torno a la predicción correcta de los volúmenes y asignación de los recursos necesarios para esta actividad, además de la correcta integración del flujo inverso en la operativa logística.

Del mismo modo, las empresas deben incrementar la velocidad en el retorno de la devolución, reduciendo también los retrasos en la gestión interna de la misma.

Por otro lado, se deben establecer claramente los criterios de aceptación y rechazo en devoluciones por productos defectuosos, e involucrar a los proveedores en la gestión de garantías y reparaciones.

Pero si hay algo que debe establecer una compañía principalmente en este segmento, es una estrategia que permita evitar una experiencia negativa al cliente. Montiel ha reconocido que uno de los principales defectos que se puede achacar a la organización logística actual es que «no se tiene sensibilidad del cliente»

Por ello, es fundamental para toda empresa, en el especial aquellas dedicadas al e-commerce, mejorar el servicio post-venta, convirtiendo el problema que presenta para una persona la devolución de un producto en una experiencia satisfactoria que permita la fidelización del cliente.

Preguntas que toda empresa debe hacerse 

Para finalizar, la ponencia ha indicado una serie de preguntas que toda compañía debe realizarse para optimizar la devolución de sus productos, entre las que destacan el planteamiento de qué porcentaje de preocupación supone la logística inversa, y cuestionarse si la misma es una fuente de valor añadido en su política empresarial, o sólo un mal necesario enmarcado en los costes de la actividad.