Labores de amarre de un buque

El sector de amarre apela a la «profesionalidad y seguridad» en su actividad.

Amarradores de todo el mundo se han reunido estos días en Valencia para analizar la situación del sector en unas jornadas en las que se ha puesto de manifiesto, tanto por parte del colectivo español como de las instituciones públicas, la necesidad de «profesionalidad y seguridad» en los servicios de amarre en los puertos españoles.

Desde la Asociación Española de Empresas de Amarre han declarado a cadenadesuministro.es que estos servicios deberían ser realizados «sólo por las empresas» que llevan años realizándolos, con unos «medios que no existen en el mercado». En este sentido, desde la Dirección General de la Marina Mercante también han sido tajantes, señalando que la «seguridad» debe ser lo primero.

El amarre en España cuenta con un negocio de volumen global de 44,5 millones de euros y un empleo directo de algo más de 750 trabajadores.

El colectivo responde así a las actuaciones llevadas a cabo por algunos puertos españoles, en los que se ha abierto a la competencia este servicio exigiendo al nuevo personal unos mínimos de experiencia o titulación. No obstante, desde la administración marítima, en el transcurso del evento, se ha puesto en valor el requisito de que sean trabajadores altamente cualificados los que realicen este servicio. 

En este contexto, desde las empresas españolas de amarre han dejado claro que no están en contra de la liberalización del servicio, pero siempre que se realice según criterios de «equidad y equilibrio», exigiendo los «medios más altos y profesionales posibles» a los interesados en llevar a cabo el amarre en los puertos.

Además, afirman que están perfectamente preparadas para la llegada de competidores, pero «siempre que la competencia juegue con las mismas cartas».

Una sola empresa garantiza la seguridad

Para la asociación de amarradores, que una única empresa gestione el amarre de una instalación portuaria es sinónimo de seguridad, algo que queda demostrando en grandes puertos como Rotterdam, Países Bajos, o Amberes, Bélgica.

Así, mientras en otros países de la Unión Europea como Italia, Francia, Bélgica o Países Bajos, «se ha apostado por la profesionalidad y la seguridad» con una única empresa amarradora por puerto, en España se ha apostado por una libre competencia casi «salvaje», que puede traer consigo un deterioro de los servicios y la seguridad.

A este respecto, el presidente de Puertos del Estado, José Llorca, que ha participado en la Asamblea General de la Asociación, ha destacado que el colectivo de los amarradores son un elemento «esencial» para la seguridad y competitividad de los puertos, al tiempo que ha destacado que su trabajo consigue que las entidades portuarias tengan «ventanas operativas mucho mayores».