La protesta sucede a una similar organizada el pasado 16 de noviembre, en la que 3.000 camiones, según los organizadores, ralentizaron el tráfico por carretera en quince regiones francesas para reclamar al Ejecutivo la retirada definitiva de ese impuesto.

La federación de transportistas OTRE consiguió reunir en esta ocasión, según sus datos, a unos 4.500 vehículos también en una quincena de regiones y en contra de ese impuesto, que afectaría a cerca de 800.000 camiones de más de 3,5 toneladas, lo que incluiría a unos 200.000 extranjeros, de los que se estima que unos 100.000 serían españoles.

Para Gilles Mathelie-Guinlet, uno de los portavoces de la la Organización de Transportistas Europeos OTRE, ese aplazamiento «no es suficiente, por lo que la organización de protestas de este tipo va a continuar el tiempo que sea necesario».

Las llamadas «operaciones caracol», destinadas a dificultar el tráfico, se iniciaron a las 10.00 horas y se han prolongado hasta las 17.00 horas.

Ese impuesto, bautizado como ecotasa, fue aprobado ya por el anterior Gobierno francés de Sarkozy y recuperado por el actual, y tiene el objetivo de obtener financiación para el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias y fluviales, además de disuadir del uso de las carreteras.

Su aplicación, tras varios aplazamientos respecto de la fecha inicial de septiembre de este año 2013, debía de haberse iniciado a partir del próximo 1 de enero de 2014, pero las numerosas manifestaciones en contra que ha levantado, especialmente en la región de Bretaña, en el noreste del país, llevaron al Ejecutivo galo a anunciar su retraso al menos hasta enero de 2015.

Este nuevo aplazamiento, ha sido justificado en esta ocasión desde el Gobierno, como la consecuencia de la necesidad de acometer una reforma fiscal en en su conjunto, un proceso que el gobierno francés «quiere realizar con los interlocutores sociales» tal y como indicó hace unas  semanas Philippe Martin, el ministro de Ecología.

A la protesta de los camioneros se ha sumado otra convocada en Bretaña por los «bonetes rojos», que se reclaman herederos de un levantamiento popular del siglo XVII en esa región, y que protestan igualmente en contra de la ecotasa y a favor de la promoción del empleo en la zona.

Ese heterogéneo movimiento, que tiene como denominador común su rechazo a la decadencia de esa región, reivindica «que las rutas bretonas sigan siendo gratuitas».