Por quinto año consecutivo, Scania ha obtenido el premio ‘Green Truck’, una competición alemana que se ha convertido ya en un campeonato mundial de referencia en lo que se refiere a la eficiencia en el transporte para camiones de larga distancia.

El fabricante presentó una cabeza tractora R410, que logró obtener un consumo medio de 23,53 l/100 km, con una velocidad media de 80,60 km/h.

Además, según un informe reciente de la Comisión Europea sobre los camiones nuevos, que servirán de base para el establecimiento de peajes en autovías, es el primero entre los fabricantes de vehículos pesados en reducción de emisiones de CO2.

De acuerdo con las nuevas normas comunitarias, estos deben reducirlas en un 15% a partir de 2025 y en un 30% a partir de 2030, en comparación con los niveles de 2019.

Avances en la reducción de emisiones

Las de Scania se encuentran ya un 4,7% por debajo del límite de CO2 establecido por la UE, siendo el único que alcanza este tipo de cotas. Estas cifras se basan en pruebas certificadas de componentes y camiones, y reflejan el trabajo que realizado en aspectos como la aerodinámica y la línea de transmisión.

También indican que el grupo está en el camino correcto para alcanzar incluso sus objetivos ‘Science Based Target‘ para reducir las emisiones de CO2 de los vehículos cuando están en uso en un 20% para 2025, en comparación con los datos de 2015.

La principal diferencia es que la legislación de la UE sobre CO2 solo cubre las emisiones directas durante el uso del vehículo. Por contra, sus objetivos ‘Science Based Target‘ consideran las emisiones producidas durante el ciclo completo, tanto en la obtención, producción y transporte del combustible, como durante el uso del vehículo.

Si solo se observan las emisiones del tubo de escape, no importa si un camión funciona con 100% diésel HVO o 100% diésel fósil, o si funciona con biogás o con gas natural, pero si se estudia el ciclo completo, el uso de uno u otro combustible puede marcar una gran diferencia.

Esto es especialmente importante si se tiene en cuenta que a pesar de las mejoras en la eficiencia del consumo de combustible en los últimos años, las emisiones de vehículos industriales siguen aumentando y ya suponen una cuarta parte de las emisiones de CO2 del transporte por carretera en la UE.