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Según Acea, el hecho de que la reducción del 15% vaya seguida de una segunda reducción para 2030 va en contra del avance real de la tecnología.

Las emisiones de CO2 de los camiones serán reguladas por primera vez en el Paquete de la Carretera que prepara la Comisión Europea para aumentar le eficiencia y seguridad en las carreteras comunitarias.

Todos los vehículos nuevos deberán adaptarse a los estándares establecidos en la propuesta, que aspira a reducir en un 15% las emisiones para 2025 respecto a los datos de 2019, y un 30% de cara a 2030.

Desde Bruselas, insisten en que esta medida es necesaria para cumplir con el Acuerdo de París para el cambio climático, y recuerdan que permitirá a los operadores de transporte reducir sus costes en combustible, con un retorno previsto de 25.000 euros en un periodo de cinco años respecto a una inversión de 1.800.

No obstante, los objetivos propuestos están lejos de lo que esperaban los organismos medioambientales, multinacionales y algunos Estados Miembros para la primera incursión de la Comisión Europea en la regulación de las emisiones de los camiones.

Un grupo de cinco Estados Miembros, entre los que se encuentran Francia y los Países Bajos, han pedido una reducción de al menos el 24% para 2025 y de entre el 35% y el 45% para 2030. Además, ha habido empresas como Ikea o Unilever que han reclamado objetivos más ambiciosos.

Para Acea, se trata de exigencias «muy agresivas«

Por su parte, desde la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, que representa a los siete principales países productores de vehículos pesados, han valorado especialmente el hecho de que se hayan establecido dos fechas límite, y que el objetivo para 2030 vaya a ser validado más adelante, teniendo en cuenta las tecnologías disponibles en ese momento.

Sin embargo, para los fabricantes se trata de unas exigencias «muy agresivas», que no se han decidido teniendo en cuenta las particularidades del mercado. El modelo de desarrollo de los vehículos que se venderán en 2025 ya está en marcha, por lo que se trata de una fecha muy restrictiva que deja muy poco margen para alcanzar el objetivo.

Da la impresión, según alegan desde Acea, de que la Comisión ha tomado los mismos límites de los turismos y furgonetas y los ha aplicado directamente al mercado de los camiones, sin estudiar las diferencias fundamentales entre estos segmentos.

Además, el hecho de que la reducción del 15% vaya seguida de una segunda reducción de otro 15% para 2030 va en contra del avance real de la tecnología, ya que la mayoría de desarrollos para el ahorro de combustible tardan un tiempo en estar listos para su utilización.

En cualquier caso, la industria ve positivo el hecho de que el año elegido como base para la reducción sea 2019, para que todos los fabricantes puedan utilizar la herramienta de cálculo Vecto para declarar sus emisiones.