La entrada en vigor de los nuevos límites de azufre para el combustible marino impuestos por la Organización Marítima Internacional está cada vez más cerca. A menos de un año para que llegue ese momento, previsto para 2020, todos los exportadores, importadores y transitarios deberían plantearse cómo impactará esta normativa en sus negocios.

También deben decidir ya si cambiar los contratos anuales con tarifas fijas por otros con cargos variables en función de combustible o bien de menor duración, según recomienda la consultora Drewry. Muchos de ellos, sin embargo, están encontrando dificultades para responder a las preguntas, teniendo en cuenta la incertidumbre existente en el mercado sobre ciertos temas.

Entre ellos, los precios de los combustibles bajos en azufre, el impacto de los costes adicionales, la volatilidad de los mismos para los que acepten recargos adicionales y la adaptación de los contratos con las navieras para incorporarlos.

Para los contratos en las rutas transpacíficas, que deberían ser renovados antes del 1 de mayo, los cargadores deben empezar a tomar decisiones en las próximas semanas, revisar su estrategia e aceptar estos recargos si quieren seguir manteniendo contratos anuales.

Además, teniendo en cuenta que formarán parte de sus nuevos acuerdos, es preciso definir los costes básicos, un índice de precios y un proceso para su revisión. Todos los cargadores deberían advertir a sus accionistas sobre la situación, para que sean conscientes de los gastos adicionales que se avecinan.

En este sentido, la consultora ofrece una calculadora del impacto de los costes, que llegará hasta un millón de dólares (875.940 euros) por empresa. Además, ha desarrollado nuevos servicios de apoyo para ayudar a los cargadores a prepararse para el cambio en las materias relacionadas con contratos, servicios y costes.