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Reino Unido podría rescatar viejos acuerdos con algunos países, como el firmado con los Países Bajos en 1969.

La Asociación Europea de Cargadores, ESC, ha mostrado su preocupación por el posible impacto del Brexit en el transporte de mercancías entre Reino Unido y la Unión Europea. Si no se llega a un acuerdo antes de que el país abandone el régimen comunitario, independientemente de dónde esté registrada la compañía de transporte, necesitará un permiso para acceder tanto a Reino Unido como a la Unión Europea.

Además, las licencias expedidas por el país británico no serán aceptadas en la UE. La solución ideal sería llegar a un acuerdo para garantizar la continuidad del transporte de mercancías entre ambas zonas, ya que es importante para el transporte terrestre el mantenimiento de la misma conectividad, sin necesidad de utilizar nuevos documentos o sistemas.

En caso de no conseguirlo, otra opción sería alcanzar acuerdos bilaterales entre Reino Unido y cada uno de los Estados Miembros. En este sentido, existe un viejo acuerdo con los Países Bajos que data de 1969 y que ambos países estarían dispuestos a recuperar, aunque podrían existir algunas dificultades legales.

Además, no requeriría el uso de permisos pero tampoco permitiría las operaciones realizadas por vehículos que estén registrados en un tercer país. En el caso de Bélgica, no podría recuperarse el existente, dado que preveía el uso de permisos y tampoco autorizaba esta clase de operaciones.

Permisos ECMT

La tercera solución que contempla ESC pasa por utilizar permisos de la Conferencia Europea de Ministerios de Transporte, ECMT, que son multilaterales. Garantizan las operaciones realizadas por vehículos de un tercer país pero no el cabotaje.

También proponen restricciones en cuanto al número de viajes que pueden completarse con un solo permiso y limitan la cantidad de estos que puede obtener cada país, siendo de 1.224 anuales para Reino Unido. Como referencia, debe apuntarse que cada día 500 camiones cruzan entre la Unión Europea y Reino Unido.

Para evitar que se asignen por orden de llegada, lo cual generaría un caos, la administración británica ha introducido una regulación secundaria con ciertos criterios de asignación, que incluyen la frecuencia de uso.

Si se alcanza un acuerdo, todo será infinitamente más fácil y aunque el Reino Unido dejará de participar inmediatamente en la toma de decisión de la UE,  se mantendrá dentro de la unión aduanera y del mercado único, con lo que la regulación europea sobre transporte seguirá aplicándose como se ha hecho hasta ahora en los servicios entre el territorio continental y el archipiélago.