Correos prevé que su red de unos 30.000 carteros puedan prestar más servicios además de la entrega de cartas y paquetes a domicilio, según ha avanzado el presidente del operador postal público, Javier Cuesta.

«Los 30.000 carteros que aproximadamente tiene Correos por toda la geografía española, que cada día recorren 100.000 kilómetros y que ahora están centrados en entrega de cartas y paquetes, van a poder realizar otros servicios gracias a la tecnología en la que estamos invirtiendo«.

El presidente de Correos detalló que muchos de estos carteros ya cuentan con una PDA y que próximamente está prevista la entrega de otras 7.000 unidades de este tipo de dispositivos, pero inteligentes y conectadas a la red, que permiten realizar muchos más servicios.

Esta iniciativa se enmarca en el plan estratégico a cinco años que la empresa puso en marcha a comienzos de este ejercicio, que tiene como objetivo convertir a Correos en «el mejor proveedor de servicios de comunicaciones físicas y electrónicas del mercado español«.

En este sentido, Cuesta apostó por que el operador «aproveche su infraestructura» para dar servicio al comercio electrónico. Además, avanzó la puesta en marcha «en los próximos meses» de un servicio de notificaciones electrónicas seguras, a través de un servicio de correo electrónico con garantía de seguridad para comunicarse y realizar envíos con la Administración.

Privatización no prevista

El presidente de Correos ha vuelto a reiterar que no está prevista «ninguna privatización ni parcial ni total» de la compañía postal, y también ha rechazado que la plantilla actual, que suma 55.000 empleados, esté sobredimensionada.

«Correos es una empresa muy eficiente, ha reducido el número de trabajadores en 14.000 personas en los últimos cinco años sin un sólo despido, de una forma natural«, explicó Cuesta.

El presidente del operador comparó el hecho de que Correos cuente con 55.000 empleados para la población de 47 millones de ciudadanos con que cuenta España, frente a los 155.000 que suma el recientemente privatizado Royal Mail británico para una población de 61 millones de ciudadanos.