Jordi Trius, Presidente Asociación Consignatarios

El objetivo de Trius es que la asociación represente a todo el colectivo de consignatarios.

Por cuarto año consecutivo, la Asociación de Agentes Consignatarios de Buques de Barcelona ha celebrado el ‘Día del Agente Consignatario’, coincidiendo en este caso con el 96º aniversario de la entidad.

En este momento, según se recordó en la celebración, existen 69 empresas dedicadas a esta actividad en Barcelona, que atienden más de 8.000 escalas de buques anualmente en el recinto portuario de la ciudad.

El objetivo de la asociación, por tanto, es acoger y representar a todo el colectivo, desde las empresas más especializadas a las generalistas, que prestan servicio a todo tipo de buques.

En este sentido, Jordi Trius, el presidente de los Consignatarios de Barcelona, recalcó que no todo acaba «en el mundo de los contenedores», que en el caso de Barcelona, ha supuesto el 27% de escalas en 2015.

Además, la asociación trabaja para defender la figura del agente marítimo, así como «fortalecer la imagen y los derechos del consignatario» ante las instituciones y otros operadores portuarios y logísticos, en un «momento convulso y de grandes cambios» en el transporte marítimo.

Trius reclama un estatuto para la profesión

En cuanto a los aspectos a mejorar, Trius explicó que es necesario disponer de un estatuto de reconocimiento jurídico de la profesión a nivel nacional, así como dedicar más recursos a la formación.

Por ello, la entidad ha lanzado una nueva edición del curso ‘online’ sobre la figura del agente consignatario, cuyos contenidos seguirá ampliando en los próximos meses.

El presidente también quiso referirse a ciertos temas de actualidad, como el nuevo Código Aduanero de la Unión (CAU) y la implantación del Convenio SOLAS sobre la verificación del peso de los contenedores. Trius confía en que estas medidas mejoren la seguridad en el transporte marítimo, sin perjudicar las actividades portuarias «generando congestión en los muelles«.

Por su parte, el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull, quiso también poner en valor el trabajo de los consignatarios, que si dejara de funcionar «generaría que el conjunto del sistema se resintiese y fuera inviable«.