AP-7 a su paso por Torreblanca

La Generalitat estima que los accidentes mortales de tráfico en los ejes de los desvíos se ha reducido de 24 a 13,5.

El Servicio Catalán de Tráfico ha analizado el impacto que ha tenido el desvío obligatorio de vehículos pesados desde las N-II, N-340 y N-240 a las autopistas de peaje AP-7 y AP-2 que, a juicio de las autoridades autonómicas, constituyen «una alternativa más segura, de mayor capacidad y mejor trazado».

Según la Generalitat, desde que se han puesto en marcha estos desvíos obligatorios para camiones, la siniestralidad en las carreteras nacionales afectadas por la medida se ha reducido en un 46%, de tal modo que la media anual de muertes ha pasado de 68 a 37, mientras que la media anual de accidentes mortales de tráfico se ha recortado de los 24 iniciales a 13,5.

Con mayor detalle, y por tramos, la media de fallecidos y heridos graves entre Vidreras y La junquera ha descendido un 46%, donde se han pasado de 35 a 19, entre Altafulla y Vilafranca del Penedés ha caído un 63%, que ha evolucionado de 12 a 4,5, entre Alcanar y Hospitalet del Infante ha disminuido un 39%, con retroceso de 17 a diez, y entre Montblanc y Les Borges Blanques se ha recortado un 19%, para pasar de 3,5 a tres.

Así mismo, la Generalitat catalana también afirma que, además de esta reducción en la siniestralidad vial, la medida también ha tenido un impacto positivo sobre la descongestión y la movilidad en los ejes viarios afectados.