Trabajador en un almacen en labores de picking

La subida del salario mínimo repercutirá en la negociación de los futuros convenios colectivos del sector de transporte y almacenamiento.

La subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros anunciado por el Gobierno en su proyecto de PGE2019, y que deberá ser aprobado por un real decreto antes de que finalice el añon, supone nada menos que un incremento del 22,3% sobre el actual SMI.

Esta subida supone de hecho un tremento aumento de los costes laborales que, para muchas pequeñas y medianas empresas representará algo sencillamente inasumible.

Esta situación es especialmente preocupante en el sector logístico y de transporte, donde abundan las empresas de tamaño pequeño y donde, además, los márgenes son especialmente estrechos, presionados por factores como la subida de los precios de los combustibles o el aumento de los costes por los desvíos obligatorios a las autopistas de peaje, que se han multiplicado últimamente.

Según los últimos datos de la Seguridad Social, un 50,15% de las 68.418 empresas de transporte y almacenamiento inscritas en la Seguridad Social a finales de septiembre son personas físicas y ocupan a 63.539 personas. Así mismo, un 57,41% de ese mismo total cuentan con entre uno y dos trabajadores y dan empleo a un total de 50.237 empleados.

Este grupo de empresas son las que más sufrirían esta subida del salario mínimo y, en particular, aquellas radicada en provincias donde el convenio sectorial firmado para 2017 incluía salarios con cantidades inferiores a 900 euros para ciertas categorías profesionales, como son los casos, por ejemplo, de Huelva, Jaén, Sevilla, León, Ceuta y Orense.

De igual modo, una de las primeras repercusiones de este aumento va a ser el endurecimiento de las negociaciones de cara a renovar otros convenios colectivos aún pendientes o en plenas conversaciones.

En este sentido, esta subida del salario mínimo afectará a los futuros convenios del sector que, hasta septiembre, ya presentaban incrementos salariales del 1,87%, dos décimas porcentuales por encima de la media de todos los convenios colectivos suscritos entre enero y septiembre de 2018, y con incrementos de un 1,97% para el transporte terrestre, de un 1,65% para el almacenamiento y actividades anexas al transporte y de un 3,15% para las actividades postales y de correo.

Así mismo, el crecimiento se dejará sentir en algunas categorías profesionales específicas asociadas a trabajos en almacén y a grupos de trabajadores que, en ciertos casos, son contratados a través de empresas de trabajo temporal.