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Existe un gran interés por los electrocombustibles renovables, pero su producción no se ha realizado nunca a un nivel comercial.

Los combustibles líquidos alternativos fabricados a partir de energías renovables no son en este momento la solución para la demandada descarbonización del transporte porque su producción aún es insuficiente y costosa, de acuerdo a un nuevo estudio de la consultora Cerulogy, en el que participa la Asociación Transport & Environment.

Lo llamativo de esta investigación es que sugiere que aunque este tipo de combustibles, también llamados e-fuels, no son totalmente adecuados para cubrir las necesidades de la flota de transporte europea, sí podrían ser los más indicados para el sector de la aviación.

Con la rápida caída de los precios de la energía eólica y solar, la electrificación lleva tiempo postulándose como el único camino posible para el transporte por carretera, mientras que en transporte aéreo se acepta su dependencia de los combustibles líquidos para el futuro más cercano.

En cualquier caso, parece poco probable que en el caso de los vehículos pesados y el transporte marítimo, se utilice solamente la electrificación para lograr la descarbonización, que se está convirtiendo en un gran desafío para la Unión Europea en su objetivo de reducir el calentamiento global.

Los e-fuels toman los electrones y los transforman en líquidos para que puedan ser utilizados en un motor de combustión interna. La idea es que al utilizar electricidad renovable en el proceso, el resultado final es un combustible mucho más limpio.

Precios elevados y falta de infraestructuras

Existe un gran interés por los electrocombustibles renovables, aunque el estudio señala que el proceso no se ha realizado nunca a un nivel comercial. Además, no resulta tan eficiente energéticamente como el suministro directo de electricidad.

En cualquier caso, el coste de la producción sigue siendo prohibitivo y resulta mucho más elevado que el precio de las alternativas fósiles. Los costes de producción a corto plazo se acercarían a los 3.000 euros por tonelada de electrodiésel, al menos seis veces más que los precios actuales del diésel o del combustible de los aviones, que se acercan a los 500 euros por tonelada.

El estudio advierte de que incluso un objetivo más moderado para llegar al 50% en electrofuel en la aviación para 2050 requeriría un nivel de electricidad renovable equivalente a un 25% de la electricidad que se genera actualmente en la Unión Europea.

Por otro lado, las inversiones necesarias para lograr la producción a esta escala serían muy elevadas, ya que se necesitarían unos 300.000 millones de euros solamente para la construcción de este tipo de instalaciones.