Acceso ferroviario al puerto de Barcelona.

Tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros del nuevo Fondo de Accesibilidad Terrestre Portuaria el pasado viernes 4 de julio, el sector de la industria y los empresarios catalanes han reclamado la gestión individualizada de los puertos.

Desde la patronal de empresarios catalanes ‘Foment del Treball’ han apuntado que la nueva medida adoptada por el Gobierno, por la que las aportaciones económicas de las autoridades portuarias del sector portuario español financiarán la construcción de las infraestructuras viarias y ferroviarias, sólo será adecuada si cada puerto puede destinar sus recursos a sus propias áreas de interés

Cabe recordar que el consejero de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña, Santi Vila, aseguraba el pasado jueves 3 de julio un acuerdo con el Ministerio de Fomento que garantizaba que los recursos de los puertos de Barcelona y de Tarragona se invertirían en infraestructuras de dichos puertos.

El pasado viernes 4 de julio, el Consejo de Ministros aprobaba la creación del nuevo fondo, pero su regulación y funcionamiento quedarán recogidos en un posterior desarrollo parlamentario.

Desde ‘Foment’ parten del principio de competencia propio de una economía de mercado para exigir la gestión individualizada no solo de puertos, también de aeropuertos.

Los empresarios catalanes entienden que podría ser adecuada la aportación adicional de recursos para mejorar los accesos terrestres y la posibilidad de que los puertos contribuyan económicamente más allá de su estricta zona portuaria.

Pero aseguran que dichas aportaciones se circunscriban a la propia área de interés o hinterland de quien las realiza, puesto que, en caso contrario, alteraría la competencia que debe regir la gestión portuaria y el necesario impulso a la gestión individualizada cada puerto. 

Un norma «difícil de entender»

Desde la patronal catalana consideran «difícil de entender» que aquellos puertos que obtengan mayores beneficios derivados de su mejor gestión tengan que aportar recursos a aquellos puertos que presenten déficits económicos.

Además, defienden que esta aportación de fondos de los puertos «a inversiones externas en sus propias instalaciones» debería ser algo transitorio y al mismo tiempo muy medido, porque puede suponer una desventaja competitiva para los puertos catalanes y españoles ante sus competidores a nivel internacional, que no tienen que soportar este tipo de cargas.