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En septiembre entra en vigor el nuevo sistema para medir las emisiones de los vehículos.

Antes de la negociación final de los límites de emisiones para los camiones en Europa, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, ha querido resaltar que solamente serán asumibles si vienen acompañados por un adecuado paquete de medidas para resolver los desafíos estructurales a los que se enfrentan fabricantes y operadores.

En los últimos años, los miembros de la Asociación han trabajado duro para reducir las emisiones de sus vehículos y seguirán haciéndolo en el futuro, pero consideran que es esencial que la Unión Europea tenga en cuenta los largos ciclos de inversión, los escasos márgenes operativos de los transportistas y la ausencia de una infraestructura de carga y repostaje para los vehículos propulsados por energías alternativas.

En su opinión, solamente sería posible alcanzar los ambiciosos límites propuestos para 2025 y 2030 si aumentara notablemente la compra de camiones de cero y bajas emisiones en muy pocos años. Sin embargo, los últimos datos muestran que en toda la Unión Europea, aún no existe un solo punto público de recarga para camiones eléctricos o que utilicen hidrógeno.

De la misma manera, no existe un plan de acción claro para el desarrollo de estas infraestructuras en un futuro cercano. Para Acea, también es preciso que se otorguen ayudas para la compra de este tipo de vehículos y entiende que los mecanismos propuestos por la Comisión Europea deberían seguir aplicándose hasta 2030.

Cuotas obligatorias de ventas

La introducción de cuotas obligatorias de ventas podría resultar muy peligrosa para la industria europea de la automoción, puesto que obligar a los fabricantes a producir un cierto número de vehículos de cero emisiones no va a garantizar que aumente la cuota de mercado, especialmente si se tiene en cuenta la falta de infraestructuras, la menor carga útil de estos vehículos y que la variedad es limitada.

Desde Acea, piden más medidas de apoyo tanto para los fabricantes como para los operadores para garantizar que los ambiciosos límites de CO2 que serán aplicados son asumibles en la práctica. Se espera que a lo largo de las próximas reuniones, el Parlamento Europeo, la Comisión y las autoridades nacionales logren alcanzar un acuerdo sobre este asunto.