Antes de la votación en el Parlamento Europeo sobre los nuevos límites de emisiones de CO2 para turismos y furgonetas, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, quiere poner el foco en la importancia de esta decisión no solamente para el medio ambiente, sino también para el futuro de la industria de automoción.

El sector está dispuesto a hacer el cambio hacia los vehículos de cero emisiones, pero solicita que la transición se haga de forma gradual y no abruptamente, dado que las futuras reducciones de emisiones dependen directamente del aumento de las ventas de vehículos propulsados por energías alternativas.

En el caso de los sistemas eléctricos, tienen menos partes móviles que un motor de combustión clásico, por lo que su producción no solamente requiere diferentes habilidades sino también menos tiempo. En este sentido, cabe mencionar que en cuatro de cada diez regiones europeas, la automoción supone más del 10% de los empleos relacionados con la fabricación.

Mientras más agresivos sean los objetivos fijados, mayor impacto socioeconómico tendrán, especialmente en los Estados Miembros y regiones en las que la cuota de exportaciones industriales sea elevada.

Cuota de mercado débil y fragmentada

Todos los fabricantes están realizando grandes inversiones en vehículos de propulsión alternativa, pero su cuota de mercado sigue siendo débil y está demasiado fragmentada. De hecho, las ventas de vehículos eléctricos solamente representaron el 1,5% del total en 2017.

Impulsar el uso de este tipo de modelos requiere mucho más apoyo por parte de los gobiernos para garantizar que haya una sólida infraestructura de recarga en los diferentes países europeos, así como incentivos para empujar a los clientes a realizar el cambio.

Desde Acea, piden a los eurodiputados que sean conscientes de las posibles consecuencias de sus votos. Reducir las emisiones del transporte es crucial, pero también lo es ofrecer una movilidad asequible y garantizar la viabilidad a largo plazo del sector de la automoción.