El descenso de los precios de las materias primas, el agotamiento de la política monetaria y la falta de gasto público en inversiones han provocado una caída de los flujos comerciales, acrecentada por los cambios tecnológicos y en las cadenas de valor, así como el proteccionismo y nacionalismo económico, que ha agravado la crisis sanitaria.

Así se ha puesto de manifiesto durante un webinar organizado por Feteia y Alacat, en el que ha participado el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Aurelio Martínez. En su opinión, existen diversos elementos estructurales que están afectando al comercio internacional, como el envejecimiento, el fuerte endeudamiento, la baja inversión o el riesgo de deflación en determinados países.

A esto se añade el estancamiento de los salarios, el empeoramiento en la distribución de la renta, la necesidad de realizar reformas fiscales, el aumento del consumo de servicios frente a los bienes intensivos, la dispersión de la oferta, la concentración empresarial o la oligopolización.

El resultado es que los flujos crecerán a un ritmo menor, pero las grandes infraestructuras serán claves para seguir manteniendo la presencia exterior. Independientemente del escenario, hay que apostar por la multimodalidad y los grandes hubs operativos, fomentando medios como el ferrocarril y las autopistas del mar.

También es importante el respeto al medio ambiente o la apuesta por la digitalización y automatización de procesos, unas líneas de trabajo en las que está muy centrado el puerto de Valencia.

Para Martínez, las áreas con mayor desarrollo en las próximas décadas van a ser Asia, África y en menor medida, Latinoamérica, por lo que es previsibles que los flujos comerciales cambien de rutas. En cualquier caso, ha recordado que el transporte marítimo seguirá siendo el medio más eficiente, tanto en gasto de energía como en sostenibilidad o seguridad.