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Con un coste de unos cinco millones de dólares, la instalación de los ‘scrubbers‘ puede resultar muy costosa.

De acuerdo a las previsiones actuales, el 1 de enero de 2020 el número de buques que incorporen ‘scrubbers‘ representará un porcentaje muy pequeño de la flota mundial. Sin embargo, en los últimos meses se ha registrado un fuerte incremento en la demanda de este tipo de sistemas de depuración de gases, tal y como recoge un informe de Bimco.

Existen numerosos estudios sobre la cantidad de embarcaciones que optarán por esta vía y los que preferirán utilizar combustibles bajos en azufre para adaptarse a la nueva regulación de la Organización Marítima Internacional, OMI, sobre los límites de azufre.

Muchas navieras están apostando por los ‘scrubbers‘, pero según Lloyd’s Register, se trata de la última opción de la lista para los operadores para cumplir con la nueva normativa. En los próximos 18 meses, no importará la rapidez con la que pueden instalarse estos sistemas porque será físicamente imposible que se conviertan en la solución principal.

600 sistemas de depuración instalados hasta el momento

De unos 90.000 buques en activo en la flota mundial, unos 50.000 o 60.000 se dedican al transporte internacional y deben cumplir con la regulación de la OMI. Las estimaciones de Clarkson hablan de unos 600 sistemas de depuración instalados hasta el momento y Forsdyke estima que en 2020 habrá un máximo de 3.000.

Es evidente que la demanda seguirá en aumento, pero no lo suficiente como para alterar las proporciones actuales. Incluso con un creciente retorno de la inversión, el incremento está siendo menor de lo esperado, según han expresado desde Morgan Stanley.

A excepción de las líneas de crucero, que constituyen alrededor del 3% de la demanda de bunkering, los operadores han expresado claramente su preferencia por los nuevos combustibles adaptados a los límites de azufre, por encima de los ‘scrubbers‘.

Con un coste de unos cinco millones de dólares (4.317.000 euros) por buque, su instalación puede ser extremadamente costosa para una industria que se enfrenta a condiciones financieras muy cambiantes y actualmente está sufriendo un desgaste adicional en este sentido por la reciente normativa de aguas de lastre.

Wartsila calcula que solamente será posible instalar unos 2.000 o 3.000 sistemas de depuración hasta el mes de enero de 2020, mientras Morgan Stanley rebaja la cifra a 1.200, aunque insiste en que el periodo de amortización se reducirá a menos de un año en el futuro.